CONSECUENCIAS A LA VISTA.
La burbuja se desinfla
Carlos M. Arango Jr.
opinión@prensa.com
Sabíamos que el boom inmobiliario, respaldado principalmente por inversionistas extranjeros, no duraría eternamente. Pensábamos que algún día, en un futuro lejano, se desinflaría la burbuja que ha precipitado el auge de inversiones que vemos en Panamá.
Las noticias que han circulado recientemente en algunos medios de comunicación, han indicado que la referida burbuja ha comenzado a desinflarse en el sector inmobiliario, observándose que las ventas de propiedades se han desacelerado. Es necesario tomar nota de esta situación, por cuanto que el sector construcción es un renglón muy importante de nuestro crecimiento económico.
Se han señalado diversas causas, entre ellas la desaceleración de la economía estadounidense y su consiguiente reflejo en la panameña, el aumento vertiginoso de los insumos en el sector construcción debido a los incrementos especulativos del precio del petróleo, y el compás de espera que se han dado los inversionistas venezolanos ante la expectativa de las elecciones de alcaldes y gobernadores en noviembre próximo.
A la lentitud en las ventas, se añade el hecho de que algunos proyectos se han suspendido en el centro de la capital como en algún lugar de las aéreas revertidas, lo que confirma que, lo que pensábamos que podría darse en un futuro lejano, ha comenzado.
Hay un proyecto, que a primera vista no pareciera tener alguna relación con el proceso apuntado anteriormente, tal vez porque en la oscuridad con que el Gobierno nacional lo ha manejado, no lo percibimos a tiempo. Se trata de la cinta costera.
Siempre vimos este proyecto como una inversión pública para desalojar el congestionamiento del tráfico vehicular que proviene de diversos sectores de la capital que confluyen en la Avenida Balboa, complicando la movilidad de la urbe capitalina.
De lo que se ha podido saber de su diseño, porque hasta ahora no se conoce totalmente, es que las áreas verdes que en algún momento planearon, se han convertido en estacionamientos públicos con el consiguiente negocio privado, en vez de abonarlo al costo de la obra.
También nos hemos ido enterando poco a poco por los medios, del aumento desproporcionado del costo hasta llegar a los 190 millones de dólares, cifra que enseguida despertó la suspicacia de la ciudadanía.
No fue hasta hace pocos días que el Gobierno nacional anunció una tasa de valorización para pagar el costo de la obra como quien se saca una valiosa prenda mágica del oscuro sombrero del proyecto. Con este sorpresivo impuesto adicional, ha sido el propio Gobierno, quien inexplicablemente le ha dado un importante pinchazo a la burbuja inmobiliaria, como quien quisiera desinflarla a propósito.
A todo esto, ¿qué tienen que ver los supuestos vecinos de la cinta costera, como dicen que son Calidonia, Bella Vista, Marbella, Punta Patilla y Punta Pacífica, con una vía de descongestionamiento del tráfico vehicular por la Avenida Balboa que usará toda la población de la capital? Simplemente nada. El hecho de que el tránsito por dicha vía sea más expedito no le aumenta el valor de la tierra a los propietarios de las aéreas mencionadas. ¿Por qué no le cargan un impuesto a todos los vehículos de la provincia de Panamá, que sí se beneficiarán con el descongestionamiento que se supone producirá la cinta costera? ¿No hace esto más sentido que la tasa de valorización?
Los inversionistas extranjeros y locales que hicieron sus inversiones en las referidas aéreas con un cálculo atractivo de retorno, estarán sorprendidos y arrepentidos porque antes de recibir sus propiedades le cambian las reglas del juego con un nuevo impuesto. Este es el efecto negativo de este pinchazo a la burbuja inmobiliaria. El daño está hecho, pero se podría superar si el Gobierno con sensatez y prudencia elimina el inexplicable impuesto.
Además, no han podido escoger un peor momento político. El Presidente pierde respaldo, según una encuesta pública. Igualmente la precandidata presidencial del partido gobernante, pierde la punta de las preferencias en el escenario electoral. Como si fuera poco, se vislumbran en el panorama nuevas huelgas de protestas en el país.
La burbuja inmobiliaria ha comenzado a sentirse, aunque parezca un contra sentido, motivada por el Gobierno, quien debe preservar las condiciones para que el crecimiento económico se mantenga.
El autor es ejecutivo retirado
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