SOCIEDAD. LA LECTURA COMO FUENTE EDUCATIVA.
¿Qué están leyendo los niños?
Las instituciones bibliotecarias y las librerías realizan actividades para incentivar la lectura infantil.
El hábito ayuda a desarrollar la estimulación del aprendizaje escolar y amplía el vocabulario.
| LA PRENSA/Archivo |
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| HÁBITO. Desde temprana edad es recomendable iniciar a los niños en la lectura para poder estimular su interés y ayudarlos a desarrollar grandes conocimientos y disciplina para ampliar su educación.1050087 |
Mireya Monroy
mmonroy@prensa.com
Cuando un bebé o feto se encuentra en el vientre de la madre, asimila toda la estimulación posible y más cuando se incita de manera positiva, considera Anayansi Barrantes de González, encargada del Bibliobús de la Biblioteca Nacional Ernesto J. Castillero. “Desde que la mujer está en periodo de gestación, es oportuno iniciar el hábito de la lectura y actualmente hay quienes lo practican”.
Existe material literario para bebés, que en realidad son juguetes en forma de libros y que se los dan al infante, para estimular su curiosidad, durante el baño o cambio de pañales, detalla Federico Angulo, de Exedra Books. Sin embargo, añade, no es hasta que el niño comienza a balbucear sus primeras palabras cuando se le debe iniciar en el hábito de la lectura mediante la narración de cuentos, mientras se le muestra dibujos con la ayuda de un libro ilustrado.
Isabel Aparicio, de Editorial Susaeta, establece que a temprana edad, las mamás buscan libros con figuras grandes, números, animales; posteriormente cuentos para leer con letras grandes para facilitar su lectura, y para los niños mayores, libros de interés general, como El porqué de las cosas, El cuerpo humano, entre otros.
En el Bibliobús existen programas de estimulación y promoción de la lectura, como cuenta cuentos, círculo de lecturas, talleres de creatividad, donde se les enseña a crear cuentos, adivinanzas y poesías; y existe una gran cantidad de pequeños que tiene su carné de usuario de la biblioteca y puede retirar libros prestados por ocho días, a un costo de 50 centavos anualmente, detalla González.
Entre los asistentes al bibliobús, la encargada señala que participan niños de todas las edades. “Se les recomienda algún libro o ellos pueden escogerlo, pues la estantería está abierta para ello”, dice. Algunos prefieren cuentos, poesías o temas de referencia, como de manualidades, de ciencias y también libros en inglés y literatura juvenil.
Existe además, agrega González, proyectos con algunas escuelas como la Nicolás Pacheco, la Juan B. Sosa y la Bilingüe de San Miguelito, donde se ofrece el programa de las “Cajas Viajeras”, en donde acercamos los libros hasta las escuelas o comunidades que no cuentan con una biblioteca.
Entre los libros solicitados y recomendados de autores panameños, González señala Miguelito el Bombero, de Dani Kuzniecky, y El barco que estrenó el Canal de Panamá, de Pat Alvarado.
Es importante que el material de lectura sea atractivo para el niño, tanto por el tema como por las imágenes que lo decoran, indica Angulo. Por esta característica de la psiquis infantil, los libros más leídos son los cuentos y las historietas de los personajes del cine. Entre estos libros que eligen los niños se encuentran, según Angulo, Happy Feet, Nemo y de los cuentos tradicionales señala los de los hermanos Grimm, escritores de Blancanieves, La Cenicienta, Hänsel y Gretel, también los libros de Hans Christian Andersen, creador de El patito feo y El traje nuevo del emperador, además de la obra El Mundo de Sofía, de Jostein Gaarder, que es muy leída por los niños de 12 años en adelante.
Literatura infantil en los programas del Meduca
En un listado facilitado por el Departamento de Textos Escolares y Materiales Educativos del Ministerio de Educación (Meduca), sobre las obras aprobadas hasta 2007 para Educación Básica General, están Las tonadas y los cuentos de la cigarra de Carlos F. Changmarín, La Casa del Pecesito de Moisés Pascual, Fábulas y Coplas de Pelusa de José Franco, Retazos de mi pensamiento de Clemencia Santamaría, La Cucarachita Mandinga de Rogelio Sinán. Aproximadamente 80 obras infantiles son usadas de acuerdo al plan de estudios para las escuelas oficiales de la República.
Entre los libros tradicionales y los modernos, se constata que hay planificación para incentivar la lectura infantil. Toca entonces a los maestros y padres profundizar este hábito que, según Federico Angulo, de Exedra Books, “favorece en gran medida la formación académica y cultural del estudiante”. Considera además, que hay una tendencia mundial hacia la lectura y que los medios de información deben tener en sus agendas de trabajo el dar a conocer el mundo del libro.
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