Los tres sectores que absorben el 70% de la planilla estatal son, precisamente, los que se pueden calificar como el talón de Aquiles de esta administración.
Se trata de las áreas de salud, educación y seguridad nacional, cuyo volumen de empleados representa el 67.6% de los 160 mil servidores públicos existentes. A pesar de que son 83 millones de dólares mensuales en salarios, los usuarios de los servicios que ofrecen estos sectores del Gobierno viven quejándose de éstos.
Y no es para menos: los estudiantes aprenden muy poco –de acuerdo con mediciones internacionales de conocimientos-; los pacientes del servicio público de salud se preguntan si acaso no saldrán peor que cuando entran a los hospitales del Estado y, en cuanto a seguridad, solo hay que ver los noticieros de televisión y los periódicos para darse cuenta de que prácticamente estamos viviendo la ley del más fuerte –o del más armado-.
Semejante gasto mensual demanda mayor eficiencia y profesionalismo, pero puede más el clientelismo político que el compromiso de hacer las cosas bien. |