|
SÓLO UNA MUESTRA DEL PATRIMONIO. LUEGO DE PASAR CINCO AÑOS EN EL PALACIO DE LAS GARZAS, LA HERENCIA ES ENVIDIADA ENTRE MUCHOS POLÍTICOS.
El millonario gusto y lujo presidencial
Casas de playa y yates son parte del estilo de vida que han llevado los tres últimos presidentes de Panamá, incluyendo al actual, Martín Torrijos. Detrás de estas propiedades se han levantado dos procesos por supuesto enriquecimiento injustificado, pero en ambos casos los involucrados fueron eximidos de responsabilidad.
El ex presidente Guillermo Endara se ha inclinado por llevar una vida más sencilla luego de dejar su cargo en 1994. Sostiene que no tiene casa de playa y mucho menos un yate para salir de pesca con su familia y amigos. Reporta que la única propiedad que adquirió luego de dejar la presidencia fue un apartamento en Paitilla y un carro que todavía conserva.
| LA PRENSA/Carlos Lemos |
|
| BENEFICIO PARA SUS VECINOS. Pérez Balladares urbanizó lo que se conoce como Punta Barco Resort, lugar donde está su casa de playa.1042732 |
 |
 |
Rafael E. Berrocal R.
Unidad de Investigación
rberrocal@prensa.com
Los tres últimos presidentes panameños, incluyendo al actual, tienen estilos de vida muy parecidos, aunque políticamente estén muy distanciados.
El lujo parece ser un común denominador entre Ernesto Pérez Balladares, Mireya Moscoso y Martín Torrijos, quien en junio de 2009 terminará su mandato .
Una investigación que realizó La Prensa pone al descubierto algunas de las propiedades que los últimos tres presidentes han adquirido durante y después de su gestión en el Palacio de las Garzas. Todo coincide en casas de playa en lugares exclusivos como Punta Barco, Farallón, y Punta Mala. A ello se suman helipuertos, canchas de tenis y yates privados para la pesca deportiva. Son estilos de vida que representan sumas millonarias.
Uno de los casos más controversiales fue la compra de la casa de Punta Mala, una propiedad que perteneció al Estado hasta 2003 y que ahora es la casa de playa de la ex mandataria Mireya Moscoso. Otro caso fue la compra de un yate que hizo Pérez Balladares una vez dejó la silla presidencial en 1999.
El actual presidente, Martín Torrijos, ha seguido el mismo camino: casa de playa comparable a las mansiones del exclusivo residencial Buenaventura. Además se registra la aparición de un yate que en el puerto de Pedregal, en Chiriquí, se conoce como “el barco del presidente”. El ex presidente, Guillermo Endara, en contraste, no tiene casa de playa o yate, sólo el apartamento que compró en Punta Paitilla cuando dejó su cargo público y un automóvil Land Crusier de 1994.
Menalco Solís, vocero del ex presidente Endara, afirmó que el salario de 7 mil dólares de un presidente no alcanza para tener yate y una gran casa de playa.
Comentó que la declaración de los bienes patrimoniales de los candidatos presidenciales debe ser un requisito importante de transparencia y que le puede dar a la población una orientación de lo que se puede esperar de un político si llega a ganar una elección.
UNA NUEVA VIDA. LA PESCA ES UNO DE LOS PASATIEMPOS PREFERIDOS DEL ACTUAL MANDATARIO PANAMEÑO.
Sol, yate y una casa de revista
Seis días antes de su victoria del 2 de mayo de 2004, Martín Torrijos declaró tener un patrimonio de 914 mil dólares, según consta en el suplemento Candidatos Visibles, de la Fundación para el Desarrollo de la Libertad Ciudadana.
También dijo que su casa de playa estaba en construcción en un terreno compartido y registrado bajo la sociedad Quintas Sol y Mar. Informó que no poseía yate, sólo una lancha de 18 pies y un four wheels (moto de playa).
Hoy, la realidad es otra. Torrijos posee una de las mejores casas de playa en Playa Blanca, Farallón, y además es fanático de los yates, igual que sus antecesores en el Palacio de las Garzas.
Como vecino en la playa, Torrijos tiene a sus mejores amigos o allegados familiares: Félix Pille González (compadre), Ilianne Krupnik de Lacayo (funcionaria del despacho de la Primera Dama) y Ubaldino Real (ex ministro de la Presidencia del gobierno actual). Este último cuenta con un terreno al lado del de Torrijos pero sin construir aún.
La casa de playa de Torrijos tiene todas las comodidades y lujos: piscina, una cancha de fútbol, un gran rancho, habitaciones subterráneas con todos los equipos de diversión para la playa. Ello incluye: tres four wheels, dos lanchas rápidas, entre otros atractivos.
La residencia playera del mandatario está ubicada entre el proyecto turístico Nikki Beach y el complejo residencial Buenaventura, donde las casas están valoradas en más de un millón de dólares, según las agencias de Bienes Raíces.
La propiedad está custodiada permanentemente por más de cinco miembros del Servicio de Protección Institucional (SPI), que ni siquiera permiten que aviones comerciales se acerquen al lugar porque lo consideran parte de la seguridad estatal.
También resalta que una de las pocas carreteras que tiene en buenas condiciones la población de Río Hato, en Coclé, es la que conduce directamente a la casa del presidente, Martín Torrijos y sus allegados. La vía fue asfaltada este verano por el Ministerio de Obras Públicas.
Detrás de los lujos del Presidente también ha aparecido un yate que muchas personas en Chiriquí llaman “el barco del presidente”.
Se trata del yate “Time Out” que se mantiene en la marina de Pedregal en David, Chiriquí, marca Bertram, fabricado en Alemania y de 56 pies de largo, cuyo valor puede superar los 500 mil dólares.
La embarcación fue comprada el año pasado en Miami, Florida, y está registrada en Islas Vírgenes Británicas (BVI) a nombre de la empresa Arabella International Enterprises Limited, pero los propietarios no aparecen en el registro.
Los usuarios de la marina de Pedregal comentan que en cuatro ocasiones el presidente Torrijos ha ido a tomar el yate a este lugar, pero que la mayoría de las veces el capitán sale solo en la nave a recoger al Presidente cerca de isla Coiba.
Se conoció que además de Torrijos, la embarcación ha sido utilizada por Pille González, compadre de Torrijos y vecino de la casa de playa. Torrijos no quiso hacer comentarios sobre su casa de playa, pero dijo a La Prensa que no es el propietario directo de esta embarcación.
TODO EN SOCIEDAD
La casa de Torrijos en la playa está construida dentro de un complejo residencial de 10 hectáreas que está registrado bajo la sociedad Quintas Sol y Mar, donde el suegro de Torrijos, Antonio Fernández Gómez, es el presidente y la tesorera es Ilianne Krupnik. La madre de Krupnik, Iliana García de Paredes, es la secretaria de la sociedad.
Torrijos declaró en 2004 que su participación en este terreno es del 20%. En 2006, la finca donde el mandatario aparece como uno de los propietarios recibió una hipoteca por 450 mil dólares a través del HSBC Bank USA.
SIEMPRE A LA MODA.
Punta Barco Resort y el Mr. Bull
Ernesto Pérez Balladares, presidente de 1994 a 1999, fue el pionero de la moda: tiene su casa de playa en Punta Barco Resort con helipuerto y un yate de nombre Mr. Bull, este último adquirido luego de dejar el cargo de mandatario.
Incluso se comentó en los círculos políticos que fue Pérez Balladares quien asesoró a Moscoso en la compra de su yate Princesa Janca, algo que ninguna de las dos figuras niega o confirma. Pero detrás de los bienes de lujo del ex presidente conocido popularmente como “El Toro” surgieron problemas legales que fueron a parar a la Corte Suprema de Justicia.
En 2003, la Contraloría inició un proceso contra el ex mandatario por enriquecimiento injustificado, caso ligado a la polémica por la composición accionaria de Ports Engineering & Consultants Corp. (PECC), una empresa que brindaba servicios marítimos al Estado panameño.
Alvin Weeden, quien era el Contralor en ese momento, ordenó cautelar dos cuentas a plazo fijo por 7.5 millones de dólares, un carro y una motocicleta que pertenecen al ex presidente.
Pérez Balladares envió su yate Mr. Bull a Costa Rica para evitar que se lo cautelaran también. En junio de 2004, el pleno de la Corte Suprema de Justicia ordenó liberar los bienes cautelados a Pérez Balladares. El ex presidente, quien desistió recientemente de buscar la candidatura a la silla en el Palacio de las Garzas por segunda ocasión, no ha dejado de sacar a relucir sus lujos: autos Hummer y Porsche, motos Harley Davidson, torneos de pesca deportiva y hasta safaris en África.
Otra de las curiosidades en la que coincide Pérez Balladares con los otros dos presidentes que le siguieron fue la rehabilitación de las calles de Punta Barco Resort, un complejo residencial cerrado en el cual hay que pasar dos filtros o garitas de seguridad para entrar. Todo dentro de su gestión en la Presidencia.
También Pérez Balladares sigue recibiendo el servicio de escolta por parte del Estado. La Prensa solicitó a Pérez Balladares una entrevista sobre el tema de los bienes de lujo que han llegado a tener los tres últimos presidentes del país, pero se negó a hacerlo.
Raúl Montenegro, allegado a Pérez Balladares, señaló que el ex mandatario se encontraba la semana pasada organizando la celebración de su cumpleaños número 62 con eventos festivos en varias provincias del país.
DE CASA PRESIDENCIAL A CASA DE PLAYA.
Punta Mala y la Princesa Janca
Una de las mayores controversias que enfrentó la ex mandataria Mireya Moscoso fue el uso y luego la compra de la casa de Punta Mala, en Pedasí. Se trata de un edificio que fue usado por el ejército estadounidense como punto estratégico en sus actividades militares y que luego pasó a ser propiedad del Estado panameño.
La polémica surgió cuando la propiedad fue remodelada por el Estado y utilizada como casa presidencial de descanso en el gobierno de Moscoso.
Una propiedad con piscina, cancha de tenis, muelle privado, helipuerto y villas de visitas separadas del edificio principal. Todo al estilo “Camp Davis”, la casa de descanso del presidente estadounidense.
Tras la controversia, Moscoso, en sus funciones de presidenta, decidió vender la casa en una licitación que se dio en 2003 y cuyo ganador fue su propio hermano, Franklin Moscoso, embajador en Grecia y cónsul general de Pireos en ese momento.
Franklin Moscoso ofertó 641 mil dólares por la propiedad que luego le entregó a su hermana Mireya, un acto que levantó mucha especulación de irregularidades entre los otros oferentes y la opinión pública.
Debido a la compra de la casa de Punta Mala, el hermano de la ex mandataria fue investigado por enriquecimiento injustificado, pero en 2006 la Contraloría lo eximió de cargos. Moscoso también se aseguró antes de su salida como presidenta de que se rehabilitara la carretera que conduce directamente a su casa en Punta Mala, incluyendo la instalación de un puente tipo Bailey.
Hoy la ex presidenta utiliza esta propiedad como su casa de playa, aunque su hermano aún aparece registrado como el dueño de la propiedad.
La mandataria también ha construido un muelle privado donde tiene su yate llamado Princesa Janca, igual nombre que la marca del café que le heredó su ex esposo, el ex presidente Arnulfo Arias. Este año, la Autoridad Marítima de Panamá inició una investigación sobre la construcción de un rompeolas en la casa de playa de Moscoso, estructura que no tiene permiso, según la institución.
“Los presidentes, como cualquier ciudadano, deben cumplir la Constitución y presentar al inicio y al término de su administración una declaración jurada de sus bienes ante la Contraloría, como lo hice cuando me correspondió. Por el momento, no voy a opinar sobre los otros presidentes”, dijo Moscoso al ser entrevistada por La Prensa.
|