conducta humana.
Referentes
Antolino Herrera Castillo
opinion@prensa.com
En los actuales momentos de nuestra vida, no parece existir una sola persona capaz de predecir el futuro inmediato. Unos dicen: lo que ocurre en el mundo decepciona; otros sencillamente no se dan cuenta de nada y viven alegremente una vida de ilusiones.
Sobre ilusión, buscar en el libro de Eclesiastés, en la santa Biblia. Aquí nos dan una explicación muy certera, o si se quiere dramática, sobre el concepto. En el horizonte del tiempo no observamos garantías para los hijos de Adán y Eva. Más bien, estamos a merced de las fuerzas de la naturaleza; vientos huracanados, sismos y otras calamidades que nosotros mismos nos encargamos de desatar. Sencillamente, ¡consumimos nuestro propio humo! Destruimos a la naturaleza que de manera responsable nos suministra todo lo necesario para la subsistencia.
Dentro de la ciencia económica, los otrora gurúes de la economía (propios y foráneos) ahora no se atreven a adelantar juicios concluyentes sobre el debate actual: incremento en los precios del petróleo y sus derivados, necesarios para hacer funcionar la industria y todo el aparato productivo. Es decir, la economía total, los precios de los alimentos y de los servicios van en aumento y, en consecuencia, la crisis alimentaria en regiones y países de mayor debilidad.
En Panamá, por ejemplo, cuando salimos a la calle siempre abrigamos algún temor por la delincuencia y por los accidentes en las calles. Curiosamente nuestro país es señalado por su buen desempeño económico; como un lugar en donde se puede invertir, en donde los inmigrantes de otros países compran tierras y apartamentos y se aprestan para disfrutar el destino turístico que ofrecemos.
Como observador, me atrevo a decir que lo que ocurre hoy, no es extraño ni casual. ¡Es muy sencillo, consumimos nuestro propio humo! La Biblia lo explica claramente, “de lo que sembramos cosechamos”.
Las ciencias sociales abordan el problema con argumentos como estos: “Todos los males sociales se cobijan en la falta de instrucción e ignorancia”. Esto para mi es una ley. La educación o formación que recibas, es el baluarte que te permitirá, transitar y superar los diferentes escollos de tu vida terrena. Nos quejamos de la educación; “la educación es un fracaso porque es dirigida al intelecto y no al corazón”. (J. P. Vaswani, gurú de la India).
¿Qué cosas o buscamos hoy día? Dinero, reconocimiento o afecto, seguridad física, fama, el servir a los demás, etc. ¿A quiénes seguimos hoy día? En honor a la verdad, debemos seguir a quienes tienen propósitos en la vida, buenos naturalmente. En el plano de las creencias o la fe, nuestro referente es Jesús de Nazareth. A menos que se llegara a demostrar que quienes escribieron los Evangelios, eran unos individuos ociosos, podemos o debemos dar crédito a sus escritos.
Debo decir que en la Biblia están todas las explicaciones o el porqué, o las causas de la conducta humana. Si leemos el capítulo siete del libro, a los Romanos, podemos recibir allí un puntillazo. ¿Dónde están nuestros referentes? Las anteriores generaciones los tuvieron: doctor Belisario Porras, Tomás Herrera, José, D. Moscote, Mateo Iturralde, etc. En principio, el infante recibe la formación de sus padres; estos son sus referentes más valiosos. Luego vienen los tíos, padrinos, abuelos y hermanos mayores. Luego siguen los de la comunidad y el país en general. De aquí tomamos también nuestros valores.
En una comunidad interiorana, los valores que existían eran el trabajo arduo, la honestidad y la valentía de que se ufanaban los miembros de ese grupo social. En justicia eran respetados los hombres mayores, el maestro de escuela, el sacerdote del pueblo, el mecánico del pueblo, los deportistas, el experto cazador o todo aquel que se distinguía en algún arte u oficio. El adulto es responsable de lo que hoy ocurre en la sociedad, sea bueno o sea malo. Para mi otra ley social. Los niños y jóvenes, necesitan una base moral a que aferrarse; es el apoyo o la fortaleza para hacer frente a los diferentes muros que tienen que superar.
En la búsqueda de diversión muchos hombres y mujeres jóvenes se deslizan por la pendiente de la droga, el alcohol y otras cosas repudiables. Un educador expresó lo siguiente: “el joven que no se divierte es un viejo prematuro”. Hay otras formas de divertirse. Actividades hay muchas. Lo que pensamos, hablamos, o lo que consumimos, determina nuestra salud o calidad de vida a futuro. De lo escrito se deduce que nuestros referentes, son aquellos que tienen mayor responsabilidad y representatividad en el país. Se parte con los padres de familia, los maestros, ministros de la iglesia y otras autoridades, hasta llegar a los que tienen otros cargos de gran responsabilidad y trascendencia para la nación.
El autor es economista y docente
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