CUQUITIPS.
Datos interesantes
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Organización. Aunque muchas veces abrimos nevera y alacenas para improvisar una comida, a veces un poco de organización nos asegura los mejores resultados. Las recetas que presentamos hoy tienen procedimientos que, aunque sencillos, deben hacerse con anticipación. Pero bien valen el esfuerzo, pues un poco de planificación nos ayuda a intensificar sabores y mejorar la presentación de nuestros platillos, a veces de maneras que no sospechamos.
Frutas deshidratadas. El método para deshidratar la piña y otras frutas es muy sencillo, pero lleva tiempo, así que es necesario planificar. Corte la piña en rebanadas muy delgadas y colóquelas en una bandeja de aluminio con un mantel de silicón o sobre papel encerado bien engrasado. Hornee a 180ºF de un día para otro o por lo menos 8 horas antes de servir. Es mejor usar frutas bien maduras. Para deshidratar tomates perita, por ejemplo, córtelos a la mitad y úntelos con unas cucharadas de aceite de oliva y sal al gusto. Póngalos en la bandeja con el corte para abajo y hornee.
Marinadas. Las marinadas intensifican el sabor de las carnes y ayudan a suavizarlas, pero es importante que la marinada o bien se descarte o se cocine completamente, pues, entra en contacto con la carne cruda. Una buena marinada siempre debe llevar algún elemento graso, uno ácido, sal y azúcar. El aceite o grasa permiten fijar los sabores, mientras que el ácido, ayuda a preservar la marinada y suavizar los tejidos, permitiendo que los sabores penetren en toda la carne.
Todo se usa en la cocina. Hay muchos alimentos de los que se puede usar su cáscara y su pulpa. Por ejemplo, hoy utilizamos las cáscaras de melón para servir la ensalada y la pulpa en bolitas para comer con ‘procciuto’, una combinación clásica. La cáscara de la piña es deliciosa en té, para hacer chicha de arroz con piña. Así mismo, podemos comer la cáscara de la papa, rellena con queso, tocino o ‘sour cream’, mientras que usamos la pulpa para hacer puré. La ralladura de cáscara de limón y naranja son deliciosas para sazonar carnes o dulces. Los guineos que ya están muy maduros para comerlos se pueden hacer en batido. Con un poco de ingenio, podemos usar nuestros ingredientes a cabalidad y evitar que los alimentos y nuestro dinero se desperdicien.
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