Arrecia la política. Las próximas semanas serán cruciales para aquellos que acarician el mayor de sus sueños: residir en el Palacio de las Garzas por cinco años y ser el mandamás del país. Pero la cantidad de precandidatos inscritos es un número exótico si se compara con países infinitamente más grandes que el nuestro: más de una veintena de aspirantes.
Los panameños sabemos lo que significa para ellos llegar a la silla presidencial: poder y, por qué no decirlo, riqueza. Cómo consiguen tal riqueza es un misterio en algunos casos. Sin embargo, lo que sí está claro es que la mayoría de los precandidatos no solo son desconocidos, sino sus pretendidos programas de gobierno, si es que los tienen. Y, por el contrario, los que tienen una cara conocida no deben suponer que eso basta.
Necesitamos saber qué proponen; qué solucionarán; por qué hay que votar por ellos. Mientras no nos digan qué harán por este país, seguiremos suponiendo lo obvio: que solo los mueve su interés personal, es decir, ¿qué hará el país por ellos? |