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Panamá, jueves 19 de junio de 2008
 

LA CADENA DE ATENCIÓN.

Acto médico y sistemas de salud

Eduardo A. Reyes Vargas
opinion@prensa.com

El acto médico, en el cual se concreta la relación médico–paciente, es una forma especial de relación entre personas; por lo general una de ellas, el enfermo, acude motivado por una alteración en su salud a la otra, el médico, quien está en capacidad de orientar y sanar, de acuerdo a sus capacidades y al tipo de enfermedad que la primera presente.

A través del acto médico se intenta promover la salud, curar y prevenir la enfermedad y rehabilitar al paciente. El médico se compromete a colocar todos los medios a su alcance para efectuar un procedimiento (médico o quirúrgico), actuando con apoyo en sus conocimientos, su adiestramiento técnico y su diligencia y cuidado personal para curar o aliviar los efectos de la enfermedad, sin poder garantizar los resultados, previa advertencia de los posibles riesgos y complicaciones.

Cuatro características principales distinguen el acto médico: la profesionalidad, pues solamente el profesional de la medicina puede efectuar un acto médico. La ejecución típica, es decir, su ejecución conforme a la denominada lex artis ad hoc, sujeta a las normas de excelencia de ese momento. El tener por objetivo la curación o rehabilitación del enfermo y la licitud, o sea su concordancia con las normas legales (Fernando Guzmán).

Definido el acto médico de manera sencilla, es propicio exponer cómo el mismo es afectado hoy día por el ambiente y cultura institucional en que se desarrolla. Me limitaré a expresar mi experiencia como especialista en medicina interna en la policlínica Alejandro de la Guardia (Bethania). No se qué situación atraviesan otros colegas en dependencias del Seguro Social o el Ministerio de Salud.

El acto médico empieza en el diario quehacer, con llegar temprano a nuestro cubículo, aportar nuestra actitud humanista y lo mayormente comprometida según las circunstancias, con el paciente. Escucharlo, examinarlo y realizar nuestra impresión diagnóstica que podrá ser seguida de ordenar exámenes de laboratorio o imágenes para confirmar o no nuestras hipótesis diagnósticas, al igual que alguna medicación, si es necesario.

Previo al inicio de este encuentro entre la confianza del paciente y la conciencia del colega, debe llegarnos el expediente médico, luego que el paciente, en la madrugada, obtiene su cita.

Dicho documento, el expediente clínico, llamado por algunos autores un importante testigo de la relación médico–paciente, podrá llegar a tiempo o con atraso. Depende sobre todo de la capacidad de recursos humanos o técnicos de la oficina de registro de la entidad en donde se solicitan las citas y se procede a seleccionar el expediente para enviarlo al cubículo del médico.

Realizado todo el proceso clínico, brevemente explicado, el paciente acude según las circunstancias a solicitar fechas para sus exámenes de laboratorio, de imágenes o rayos X, de tal forma que los retorne al médico para confirmar o no las sospechas diagnósticas o simplemente para evaluar su estado de salud desde un punto de vista preventivo. Igualmente irá a solicitar su medicamento, proceso que se realiza en las farmacias, en donde la velocidad de atención y calidad de la misma dependerá de factores como actitud, cantidad y disponibilidad del recurso humano, más la disposición de la tecnología que facilite el tiempo de entrega, por supuesto cuando hay.

Iguales procesos hay que seguir para la adquisición de citas de laboratorios, estudio de imágenes u otros tipos de consultas y tratamientos, que dependerán de la calidad, cantidad, de los recursos humanos, del apoyo logístico (insumos, material de trabajo) o tecnológico, equipos, etc.

Si el colega es puntual, afable, humano, profesional, en los 15 ó 20 minutos que tiene para atender la consulta externa, allí su éxito se logra, pero lo que prosigue podrá acrecentar el éxito de su gestión clínica y, por ende, la satisfacción del paciente o hacerla fracasar.

Queda claro entonces que el acto médico –muy importante en la cadena de atención– , depende de otros eslabones. Y queda mayormente claro que el sistema de salud no es el acto médico. Docencia para los que ignoran esto. Digo lo anterior, porque las críticas no justificadas y calculadas en base a intereses particulares a los sistemas de salud en crisis, tanto en Panamá y otras latitudes (ver EU), se enfocan en el acto médico, solamente. Craso error y no con eso defiendo las debilidades de los colegas.

Entonces son otras razones las que mayormente causan insatisfacción a los pacientes o usuarios y de los propios colegas, de orden administrativo y financiero, falta de transparencia en la gestión, y percepción de actos de corrupción (recordar FECE) y, sobre todo, la ausencia de liderazgo de quienes tienen en su mano la planificación, ejecución y evaluación de estos sistemas de atención.

De no corregirse los mismos, con soluciones reales y de gran compromiso gubernamental, seguirán las insatisfacciones por falta de medicamentos, citas prolongadas para el estudio de imágenes, la ausencia de reactivos de laboratorio, tiempos no oportunos de espera para cirugías no óptimas, diagnósticos tardíos, etc.

Y qué decir de las condiciones de trabajo que hoy han empeorado en nuestras instituciones, hecho destacado por el Dr. Mario Rodríguez, quien lo denunció hace unos meses. Ojalá que no empiece una deserción de la carrera médica en Panamá y retiros tempranos en tan importante práctica.

El autor es médico


© 2008. Corporación La Prensa. Derechos reservados.
 
 
 
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