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Panamá, lunes 16 de junio de 2008
 

PROTECCIÓN DEL MEDIO AMBIENTE.

Un voto por la naturaleza y el desarrollo del país

Augusto S. Boyd P.
opinion@prensa.com

Todo tiene un precio en la vida, y el desarrollo del país no se escapa de esta realidad. Los niños nacen y necesitan de educación y, cuando crecen, de un trabajo para seguir con ese ciclo natural de la vida.

El crecimiento demográfico requiere la utilización de nuevas áreas que salen del inventario de tierras con que cuenta el país, por ende, la naturaleza sufre. Por eso, el trabajo por el desarrollo tiene que hacerse correctamente, en forma balanceada y justa con la naturaleza, de lo contrario estaríamos atentando en contra de nuestra vida.

Para lograr una sana evolución hay tres elementos que tenemos que analizar y administrar constantemente: la protección y conservación de nuestra naturaleza; lograr más empleos para nuestros ciudadanos; y un desarrollo económico que promueva la riqueza del país.

El verdadero éxito está en lograr que estos tres elementos vayan de la mano en forma lógica y balanceada.

Los grupos conservacionistas juegan un papel importante en la preservación del ambiente.

Sin embargo, crean un fuerte impedimento al desarrollo del país. ¡Todo lo atacan y critican! Buscar el balance debe ser sin duda la meta para que su función sea justa, adecuada y exitosa para lograr el bien común.

Por muchos años he sobrevolado las montañas aledañas a la represa del lago Bayano y ha sido tortuoso el ver cómo miles de hectáreas empinadas y boscosas son taladas, quemadas y luego abandonadas e invadidas por la paja canalera. Es importante recalcar que estas montañas son las responsables de promover la precipitación pluvial y proteger los afluentes de agua que alimentan la represa, principal productor de energía barata en nuestro país. Vemos cómo esta tala indiscriminada atenta contra nuestra naturaleza y contra la vida.

Vemos cómo el sistema premia a los madereros y colonos que realizan esta catástrofe, dándole más tarde un título de propiedad, por haber cercado y talado parte de nuestra vida, sin compensar a la naturaleza. Vemos cómo esta tala criminal no aporta nada a nuestra economía, solo beneficia al responsable de este crimen que debiese ser calificado de lesa patria.

Durante los gobiernos anteriores, he llevado a diversos funcionarios de la Anam y del Mida en estos sobrevuelos para que se percataran de la devastación provocada. Llevé también a un camarógrafo de Canal 4 y al director de Ancon. Se presentó un programa en la televisora sobre esta devastación, pero hasta la fecha nada se ha hecho. Las personas continúan con la tala y la quema, que arrasa las áreas boscosas sin aportar nada al desarrollo.

Por otro lado, vemos cómo los sectores conservacionistas solo atacan a los proyectos que van a crear desarrollo, trabajo y riqueza, pero no se meten con el depredador principal, el colono, que destruye las montañas y que nada aporta.

Vemos que la Anam no hace nada contra estos grupos.

Solo se dedica a controlar los proyectos que crean desarrollo y riqueza y a multar a cualquier ciudadano que corta un árbol en la ciudad.

Si ustedes suman los daños ecológicos que hubiesen podido causar los proyectos que controla la Anam, me atrevo a asegurar que no llegan a una cuarta parte de los daños que sí hacen los colonos, a quienes no controla la Anam.

Esta entidad debería contar con un helicóptero que, periódicamente, sobrevuele las áreas boscosas de nuestro país, las fotografíe y vele por su conservación; que no se limite a inspeccionar los proyectos que les llevan a su escritorio, los más sonados o los radicados en las áreas urbanas.

Para lograr un sano crecimiento del país, el gobierno de turno debiera velar por el buen desarrollo de los proyectos que generan trabajo y riqueza.

Velar porque estos proyectos mitiguen la devastación que sufre la naturaleza, aportando herramientas de trabajo a la Anam y reforestando con creces no solo el área que ellos afectan sino también reforestando con especies nativas parte de esas montañas que nunca debieron ser taladas y quemadas.

Votamos por un sí a la vida, sí a la naturaleza, sí al trabajo y al desarrollo de nuestro país.

El autor es empresario


© 2008. Corporación La Prensa. Derechos reservados.
 
 
 
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