REUNIÓN. Funcionarios se comprometen a investigar.
El hurto de alimentos llegó a Barú
Campesinos sufren ataques a sus bienes. Gallinas, puercos, plátanos y pixbae son los que están en la mira. Los campesinos aseguran que una banda organizada les hurta los productos y los venden a un comercializador.
| ESPECIAL PARA LA PRENSA/ Boris Gómez |
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| Víctima. Faustino Rubio y Nicolasa Sánchez de Rubio perdieron todo lo que tenían para su sustento.1041715 |
Boris Gómez
MANACA NORTE, Chiriquí.
Lo que les sucede a Faustino Rubio y Nicolasa Sánchez de Rubio, verdaderamente causa indignación.
Una banda de ladrones se aprovecha de que viven solos, de que están indefensos, y les hurtan todas las semanas lo que los viejitos tienen para subsistir.
“Nos llevaron hasta las pailas que teníamos para hacer la chicha que íbamos a salir a vender”, contó Nicolasa reteniendo las lágrimas y mirando fijamente al fiscal Franklin Amaya.
“Me han robado las gallinas, los puercos, el machete, la pala, la bomba de fumigar y las cabezas de plátano que teníamos”, declaró Faustino, el esposo de Nicolasa.
Nicolasa y Faustino asistieron a una reunión con el fiscal, de quien esperan una acción que detenga la ola de hurtos que sufren decenas de campesinos en las comunidades fronterizas de Progreso, Manaca, Manaca Norte y Monte Verde, todas cercanas a la zona bananera del Barú y de la ciudad de Puerto Armuelles.
Sus hijos tuvieron que viajar a la capital para buscar un mejor futuro, en una zona cuya mejor esperanza es que la industria bananera se mantenga y crezca para que aumente las 3 mil plazas de trabajo directos que ofrece la Cooperativa de Servicios Múltiples de Puerto Armuelles (Coosemupar).
Los campesinos iniciaron una contraofensiva. Se organizaron como vecinos Vigilantes; contactaron a la policía para entre ambos identificar a los delincuentes; pidieron al alcalde y a los corregidores sanciones más enérgicas para los detenidos. El Ministerio Público, para evitar un derramamiento de sangre porque los campesinos están colmados, los reunió en Manaca Norte el pasado jueves.
Verísimo Saldaña, ex dirigente de la Asociación de Productores de Plátanos, relató que la banda de ladrones cosecha ilegalmente los plátanos a diario y los vende a precios irrisorios a comercilizadores.
“En los últimos cuatro meses, de las 542 plantas que sembré me han hurtado alrededor de 200. A un precio de cuatro dólares como mínimo he perdido 800 dólares, sin contar lo que invertí en cuidar las plantas”, dijo Saldaña.
“Voy a abandonar la finca si esto sigue, pues de nada sirve trabajarla si otro es el que me está cosechando los plátanos. La policía está trabajando con nosotros y hace unos días cogimos a unos ladrones y ellos llegaron en menos de media hora por malos y oscuros caminos”, dijo Saldaña.
Saldaña está frustrado pues las autoridades que deberían investigar no encuentran a los culpables, siente que esas mismas autoridades se preocupan más por defender los derechos humanos de los delincuentes y no los de los productores.
Hablan las autoridades
Giselle de Rojas, corregidora del corregimiento Rodolfo Aguilar Delgado, dijo que en su despacho hay voluntad para castigar a los ladrones, pero por falta de pruebas en algunos casos no se puede sancionar a los denunciados.
“Si no hay un bien hurtado en el que se pueda comprobar que hay violación de la ley no podemos privar de su libertad a un denunciado", dijo.
El alcalde Franklin Valdés opinó que el Órgano Judicial tiene que entender el sufrimiento de los porteños y les pide a los jueces que impongan duras sanciones.
El fiscal segundo superior Franklin Amaya asegura que si las víctimas tienen testigos entonces será más fácil hacer el trabajo investigativo.
“Los ciudadanos tienen que poner la denuncia, pero los organismos de investigación son los que tienen que hacer las pesquisas", dijo Saldaña.
Uno de los asistentes a la reunión relató: "Un amigo está tan furioso que es peligroso. Se va a la plantación para cuidar los plátanos y los ladrones parece que lo vigilan. Sólo hace que ir a comer y cuando regresa ya le han hurtado cuatro cabezas del producto. Si no nos unimos no los paramos”.
Don Faustino y Nicolasa son cristianos. Creen profundamente en el perdón. Les hurtaron dos cerditos a los que llamaban ‘Lencho’ y ‘Guandú’ que con mucho esfuerzo habían engordado.
“Sé quién es el que me roba y lo puedo perdonar, no levantaré mi mano, pero aquí estoy para exigir a las autoridades que hagan lo que les corresponde y los sancionen", dijo Faustino.
Cables, el botín preferido
Los hurtos de cables también son un dolor de cabeza para las comunidades del occidente de Chiriquí.
Los moradores de Monte Verde acudieron a la reunión para denunciar que en siete ocasiones han quedado sin servicio telefónico debido a que han cortado y hurtado los cables del servicio telefónico.
Algunas veces los hemos perseguido y les hemos quitado los cables, pero otras veces logran escapar, dijeron sus voceros.
Una vez logramos con la policía encontrar el lugar donde quemaron los cables para extraer el metal que tienen adentro y luego los agarramos y todos confesaron.
La zona bananera ha sido también un lugar donde los objetos de metal como rieles y tuberías han sido hurtados para vender a las casas compradoras.
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