SOCIEDAD SOSTENIBLE.
Buenas acciones para ayudar al planeta
Jorge G. Conte B.
opinion@prensa.com
Ante la actual crisis energética, el elevado precio, el consumo irracional de energía proveniente de fuentes fósiles y la huella ecológica resultante, el Estado y sus entidades descentralizadas, deben ser los promotores de una economía sustentable, orientada a tomar acciones colectivas que reduzcan el despilfarro de recursos, que creen las condiciones legales y los incentivos adecuados para invertir en empresas generadoras de energía renovable. Todo esto, a fin de establecer la economía–base de una sociedad ambientalmente correcta y neutral en sus emisiones de carbono.
Para caminar en esa dirección, propongo algunas acciones de compensación efectivas para reducir nuestra huella ecológica a mediano y largo plazo. Por ejemplo, la introducción de nuevas fuentes de electricidad.
Mejorar la eficiencia de nuestra red de suministro de energía basada en alternativas renovables es el camino a seguir.
La energía hidroeléctrica, a partir de embalses, debe ser promovida con un alto grado de responsabilidad socio ambiental; los beneficios de su bajo costo deben traducirse en menores precios para todos los habitantes.
Es necesario introducir la generación de energía alterna en las casas, hoteles y hospitales, como resultado de inversión en sistemas renovables. Esto ayudaría a disminuir los costos y la demanda de la matriz nacional, con lo cual se reduciría la probabilidad de apagones y aumentaría la capacidad de despachar energía, sin necesidad de construir fuentes altamente contaminantes como las plantas térmicas o hidroeléctricas sin sentido social.
Hay que evitar la deforestación. Los árboles son los regalos más hermosos de la tierra, son nuestros reguladores de temperatura, el hábitat de muchas especies, secuestradores de carbón, generadores de oxígeno, proveedores de frutos, sombra y agua, retenedores de excedentes hídricos y sostén de la tierra.
De hecho, las antiguas civilizaciones se extinguieron debido ala excesiva deforestación e inadecuado manejo de los recursos naturales, tanto como lo hacemos en la actualidad.
La reforestación, especialmente, en los parques urbanos, naturales y nacionales, al igual que en las áreas protegidas y fincas privadas para la explotación agropecuaria/industrial es recomendable. Participar en estos programas, basados en los proyectos de compensación identificados en los estudios de impacto ambiental o como programas comunitarios y empresariales de responsabilidad social ambiental, es de mucha importancia para la reducción de nuestra huella ecológica.
Hay que evitar la deforestación, eliminar las prácticas agrícolas de roza y quema y, en su lugar, introducir programas agro silvo pastoriles; favorecer la producción de abono orgánico, y conservar el hábitat para la generación de servicios ambientales compensados por las empresas demandantes de recursos naturales (casi todas) y/o por el gobierno central o municipal.
Debemos implementar el reciclaje como una política de manejo de recursos en el Gobierno, en las empresas, en los planteles educativos y en las casas.
Esta práctica ayudaría a reducir el uso de materia prima virgen y de energía en los procesos productivos, alargaría la vida de ciertos artículos de uso diario, y reduciría la cantidad de desechos sólidos que van a parar a los vertederos, cada vez más saturados y en donde se evidencia un manejo inadecuado, tanto en materia ambiental como social.
Las botellas plásticas volverían a formar parte de procesos productivos, si fuesen dispuestas y recolectadas adecuadamente por los usuarios, con responsabilidad por parte de los productores; las bolsas plásticas, que tanto daño generan al medio ambiente, también podrían ser reemplazadas por bolsas reutilizables de tela o de plástico para hacer las compras.
El reciclaje de la comida y de los desechos orgánicos como hojas y estiércol, en conjunto con un sustrato natural, produciría el mejor de los abonos, libre de químicos, que puede venderse a los agricultores dedicados al cultivo de los muy demandados productos orgánicos.
Esto evitaría la quema, como práctica de liberación de calor y CO2 al medio ambiente, disminuyendo el calentamiento global.
En el Día Mundial del Medio Ambiente, fijémonos metas personales, empresariales e institucionales para reducir nuestra huella ecológica y vivir en una sociedad sostenible.
El autor es director–fundador del Grupo Parques Nacionales Panamá
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