CIUDADANOS INDEFENSOS.
Auxilio para los residentes en Bella Vista
Lorena Milanés Paniza
opinion@prensa.com
Normalmente las personas esperan a que llegue el fin de semana para descansar un poco, pero en Bella Vista sucede todo lo opuesto. Aquí el lema es "Cero paz, cero silencio, cero autoridad", nos encontramos en la puerta del purgatorio.
Desde los jueves en la noche, el meollo del infierno es la Calle Uruguay, seguida por las calles 47, 48 y 49. En buen panameño, la calle de Don Lee y la Alianza Francesa, la calle del restaurante Palms y la escuelita Happy Kids y la calle del Ocean Plaza. No menciono el nombre de ninguna discoteca para no hacer publicidad gratuita.
Esta zona, inicialmente residencial, se ha convertido en un sitio de perdición en donde funcionan más de media docena de discotecas para todos los gustos e inclinaciones. El corregimiento se ha vuelto inseguro, tal como lo señalan las recientes publicaciones, que lo mencionan como el de más alto índice de criminalidad.
Entre los tantos problemas que tiene el área, está la falta de estacionamientos. A pesar de que los bordes de las aceras están pintados de amarillo, como señal de que es prohibido estacionarse, los vehículos permanecen en el lugar las 24 horas del día, especialmente después de las 9:00 p.m. La situación ha llegado al punto, que los autos ocupan las áreas verdes, los espacios para los discapacitados y estorban la entrada a las residencias.
No se encuentra a un solo policía que imponga boletas o que aplique el "guarómetro". Mi pregunta es ¿cómo le expiden permiso al propietario de un lounge, cuando su local solo posee cuatro estacionamientos? o ¿Cómo le expiden permiso a los dueños de una discoteca, con capacidad para cientos de personas, cuando solo dispone de 20 estacionamientos?
El aglomeramiento hace que las calles sean intransitables desde la medianoche hasta altas horas de la madrugada. Entre la música de las chivas parranderas, de los pitos y alarmas de los vehículos, los gritos de los borrachos y las carreras de motos, pregunto: ¿qué otra evidencia necesitan las autoridades de la Junta Comunal para adecentar el área. Hace un tiempo elevé la consulta al licenciado Virgilio Crespo. ¿Qué podemos hacer?, le pregunté. Su respuesta fue: "Envíenme una nota y consignen firmas". No hay peor ciego que el que no quiere ver o en este caso, peor sordo que el que no quiere oír. Ya llevamos la nota, ¿ahora qué? ¿Es necesario, acaso, enviar notas escritas a los bomberos para que vayan a apagar los incendios?
En este dantesco y repetitivo episodio de las noches de fin de semana, no podemos olvidar a los "bien cuidao", quienes al igual que los dueños y dueñas de los autos que "cuidan" se orinan en los jardines que se mantienen con nuestro esfuerzo y con el pago de la cuota de mantenimiento.
Las noches son de nunca acabar, mientras el bien cuidao cobra sus tres dólares por carro (por adelantado), ya se han instalado varios carritos de comida en las esquinas.
Están los de tacos, hot dogs, hamburguesas, en fin, me pregunto si tendrán permiso de salud. Estos carritos hacen que la inversión de los residentes se reduzca a su mínima expresión. Somos una vergonzosa Avenida Central.
Cuando amanece, la maldición continúa con la "destrucción" de Bella Vista, llamada "construcción". Desde tempranas horas, los obreros inician sus labores... otro mal del corregimiento. Mientras todo esto sucede, yo trato de dormir un poco, después de haber trabajado toda una larga semana para recibir un salario de donde se me descuenta una serie de impuestos, que no veo retribuidos. ¿Dónde está mi alcalde, mi representante, dónde está el corregidor? Bueno, el alcalde está en campaña… ¿y los demás?
¡Bienvenidos a Bella Vista!
La autora es residente en la calle 48
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