ADMINISTRACIÓN GUBERNAMENTAL.
En favor de la descentralización
1035008Guillermo Quijano Jr.
opinion@prensa.com
Nuestra nación vive un periodo de bonanza extraordinaria. Navegamos en un mar tranquilo con extraordinarias expectativas de crecimiento, pero bajo grandes nubarrones por la falta de seguridad, por un transporte público caótico y anárquico, pero sobre todo, por la falta de acciones efectivas para que esta riqueza permee a otros sectores de la sociedad y, en particular, a aquellos municipios donde no llega. ¿Qué hacer para que todos los distritos puedan iniciar un proceso de desarrollo integral y dar respuesta a sus problemas, con la participación de la sociedad civil? En mi opinión, la mejor alternativa es a través de la descentralización del Estado.
Los problemas de cada comunidad son distintos y, a veces, sencillos de resolver, pero los alcaldes en general no tienen la capacidad, ni económica ni administrativa, para dar respuesta. ¿Quién mejor que los alcaldes para conocer y palpar los problemas de su comunidad?
Para el Estado central, los problemas macro son de mayor importancia y, al final, es la acción política la que prevalece y no la comunitaria.
¿Pero en qué consiste la descentralización? La respuesta es sencilla: en dar el presupuesto adecuado a los alcaldes para que administren social y políticamente su distrito. Los ministerios deben ser responsables de establecer las políticas nacionales y dejar que los alcaldes afronten los problemas locales.
El problema de seguridad es distinto en cada comunidad. La Policía Nacional debe tener competencia en los asuntos de seguridad de Estado y en el entrenamiento de los policías, pero el alcalde debe contar con la autoridad sobre la Policía asignada a su distrito para responsabilizarse de la seguridad comunal.
¿Quién mejor que los alcaldes para conocer los problemas de salud y buscar dentro del presupuesto asignado y con la participación ciudadana de su distrito los fondos para mejorar la salud de su pueblo? El Ministerio de Salud debe establecer las políticas nacionales, pero debe ser responsabilidad de los alcaldes asegurarse de que el personal de salud realmente cumpla con sus funciones.
Un país no puede llegar a su pleno desarrollo sin una buena educación. Es competencia del Ministerio de Educación establecer la política educacional del país, pero, ¿quién mejor que los alcaldes para asegurar que los edificios donde se imparte la enseñanza estén habilitados, que tengan las herramientas mínimas y que el personal responsable de esa honorable y dedicada profesión cumpla con su cometido?
En la mayoría de los distritos del país, la agricultura y ganadería representan la principal actividad de los habitantes y las que generan el mayor número de empleos. ¿Quién mejor que los alcaldes para conocer los problemas de los productores? Sin presupuesto y sin autoridad, es imposible darles respuestas.
En materia de obras públicas, ¿quién mejor que los alcaldes para conocer e impulsar, de forma inmediata, el arreglo de las calles y los caminos de producción de su distrito?
¿Cómo es posible que no existan notarías y oficinas del Registro Civil y catastral en todos los distritos? ¿Cómo es posible que los humildes campesinos tengan que trasladarse a lugares muy distantes de su comunidad, para acceder a estos servicios de singular importancia para su desarrollo? Esto y mucho más se puede conseguir con la descentralización.
Hay mucho por analizar como parte de un programa de descentralización, pero solo he querido tratar algunos aspectos para llamar la atención a nuestro gobierno, a los diputados, a los partidos políticos y a la sociedad civil, de la importancia de la descentralización para dar respuesta –pronta y adecuada– a los problemas de las comunidades.
Hay quienes se oponen a la descentralización, por temor a la independencia política de los municipios, y prevalece el interés personal por encima del sufrimiento de los humildes panameños. Otros no los quieren dotar de la autoridad ni los fondos, aduciendo que las autoridades municipales no saben administrar.
La descentralización no es sencilla, requiere de un proceso de implementación, de educación y de control administrativo de los fondos asignados. La descentralización ofrece la oportunidad para que la sociedad de cada distrito escoja a hombres y mujeres serios, honestos y trabajadores, dispuestos a sacrificarse en favor de su comunidad.
Panamá tiene un extraordinario porvenir, pero se requiere trabajar con mayor esfuerzo y llegar a acuerdos entre los sectores políticos y la sociedad civil para iniciar este proceso de descentralización que traerá beneficios y un mejoramiento auténtico de la calidad de vida de toda nuestra nación. Es importante resaltar que el común denominador de los países desarrollados es la descentralización del Gobierno.
El autor es ingeniero
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