REUNIÓN DE LA OEA.
Crisis protagoniza asamblea
MEDELLÍN, Colombia /EFE
La XXXVIII asamblea general de la OEA culminó el pasado martes, tras una intensa jornada de sesiones plenarias en las que destacaron viejas demandas de países latinoamericanos y que tuvieron, como era de esperarse, en el conflicto colombo-ecuatoriano su punto culminante.
Este asunto eclipsó, al menos públicamente y hasta el último momento, el tema central de la asamblea, que aprobó por aclamación la Declaración de Medellín sobre "Juventud y valores democráticos".
El secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, calificó la asamblea como "buena" y aseguró que se han "cumplido los objetivos", mientras que el canciller colombiano, Fernando Araújo, destacó el ambiente "positivo y constructivo" en el que se desarrolló el foro. Desde el principio, el encuentro entre los cancilleres de las Américas se desarrolló bajo la sombra del conflicto colombo-ecuatoriano y, conforme a las expectativas, las diferencias entre los dos países dieron para muchos titulares antes y durante la asamblea.
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