APOYO. BIENESTAR DEL ADULTO MAYOR.
Hogar para el retiro y la paz
‘Me gusta este lugar, me siento como en mi casa, todos somos una familia’, Larry Aguilar.
| LA PRENSA/ Fanny Arias |
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| TRANQUILIDAD. Los residentes del hogar les encanta contar sus experiencias a los visitantes.1033492 |
Fanny D. Arias Ch.
farias@prensa.com
En la localidad de El Valle de Antón, en la provincia de Coclé, funciona el Hogar Pastoral de Salud que tiene el objetivo de atender a los adultos mayores de la región.
El hogar fue creado por la Fundación Parroquia de San José, la cual es administrada por Zulema Rodríguez, quien señala que la entidad benéfica fue creada en 1999 gracias a las gestiones de un grupo de personas que visita este sector turístico de Coclé.
La Fundación nació por las necesidades que hay en el área, y desde entonces es presidida por Jean Claude-Augrain.
VIDA
"Es una Fundación sin fines de lucro, y su propósito es la asistencia benéfica", agrega.
Al entrar al hogar se percibe resignación. Los años han cansado sus cuerpos, pero no los espíritus. La vida de los adultos mayores que residen en el hogar ha sido de esfuerzo y gozan contando sus experiencias a los visitantes.
Ellos dicen que se sienten como en su casa, ya que han encontrado un techo que le brinda tranquilidad en esta etapa.
El hogar se inauguró el 6 de junio de 2004 y es solo para el ingreso de los adultos mayores, sin embargo, hay una joven de 28 años, quien fue admitida por el problema que enfrenta.
"Actualmente aquí tenemos a ocho personas procedentes de la comunidad y de otros poblados como Antón y San Carlos". A ellos se les brinda servicios como alimentación, medicamentos, atención psicológica y odontológica.
Los adultos mayores son admitidos luego de que la trabajadora social hace una evaluación de su familia, y si están en capacidad de hacerlo pagarán la cuota mensual, de lo contrario los servicios son gratuitos.
Realizan actividades con los niños de sexto grado de la escuela La Compañía. "Les traen juegos, adivinanzas, chistes y cuentos para entretenerlos", comenta Rodríguez.
Julio Alveo es uno de los jóvenes que se encarga del cuidado de los señores. "Mi labor es darles sus medicamentos, acompañarlos al baño, en fin, estar pendiente de cada cosa que hagan para que no les pase nada". En el asilo laboran ocho personas. Este hogar vela por la salud, la seguridad y la tranquilidad de los ancianos.
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