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Panamá, lunes 2 de junio de 2008
 

DESCONFIANZA EN LA CLASE POLÍTICA.

De debates e ideologías

José Blandón Figueroa
opinion@prensa.com

En el país ha crecido la desconfianza hacia la clase política. Y en gran parte, es una desconfianza justificada. Viendo algunos estudios recientes sobre la evolución de la cultura política democrática en el país, hay motivos de sobra para preocuparse con respecto al futuro de la democracia panameña. A mi juicio, la próxima elección será quizá la última oportunidad de la clase política para reivindicarse ante la opinión pública.

Pero al mismo tiempo, será quizá la última ocasión en que el electorado tendrá la oportunidad de escoger con responsabilidad a quienes dirigirán el destino del país a partir del año 2009. Tenemos que mirar más allá del oropel publicitario y escudriñar la trayectoria de los candidatos y candidatas, así como exigirles mucho detalle con respecto a sus propuestas (qué pretenden hacer y cómo lo van a hacer).

En esa dirección, la cultura del debate es necesaria. Es positivo que se intensifiquen los debates entre precandidatos primero y luego, candidatos presidenciales. Pero no debe ser solo algo formal y superficial, sino que deben ser debates bien planificados, que den el tiempo suficiente para que los participantes puedan formular sus propuestas y los televidentes formarse una mejor opinión, más allá de las imágenes y breves intervenciones llenas de eslóganes y sitios comunes que nada dicen.

Los debates deben generar eso, debate. No sobre el color de las corbatas o las sonrisas o posturas físicas de tal o cual candidato o candidata. Sino sobre el contenido de sus propuestas y su capacidad para hacerlas realidad. Por ejemplo, ¿lo que propone el candidato equis está acorde con su trayectoria?

Pero sobre todo, tenemos que comenzar a exigir a nuestros políticos que se definan ideológicamente. No soy amigo de las etiquetas, que si tal es de derecha o de izquierda, pero sí creo que un político de verdad tiene una visión de ver el mundo que condiciona su actuar al momento de tener la responsabilidad de gobernar, una visión que idealmente debe ser coherente y explícita. Políticos sin ideología son los que ven el gobierno solo como una oportunidad de enriquecerse. Por eso, es importante que en esta elección nos preguntemos seriamente en qué creen quienes desean nuestro voto. ¿Cuáles son sus valores? ¿Cómo se identifican ideológicamente? ¿Creen en la intervención del Estado o en el libre mercado? ¿Tienen una visión tolerante frente a las diferencias religiosas o es de los fundamentalistas?

En lo que al debate interno se refiere, a propósito de las primarias panameñistas, es importante que se discuta a profundidad la definición ideológica del partido. Máxime cuando quien lo dirige ha iniciado contactos formales para afiliarnos a la internacional de derecha, sin respetar las instancias internas ni promover el debate entre copartidarios sobre un tema tan importante.

Considero que es un tema de fondo, mucho más importante que los jingles o el color que se escoge para identificar a una candidatura. ¿Está siendo honesto tal o cual candidato en cuanto a lo que define su línea de actuar? ¿Es su forma de pensar acorde con la de la mayoría del electorado o cónsona con la plataforma panameñista?

Termino con un ejemplo para ilustrar el tipo de debate que considero debe caracterizar el torneo electoral que se avecina. El precandidato Varela propuso pagar una suma a cada madre pobre que tuviera un hijo. A simple vista, no suena mal. Pero sabiendo que al mismo tiempo se opone a los métodos de planificación familiar, se entiende que su propuesta esconde una filosofía que es bien discutible: promover la concepción, porque eso es "lo natural", aunque eso signifique condenar a la pobreza a miles de familias que, de por sí, ya viven en la extrema pobreza o en la pobreza. En la práctica, esos mil balboas son un incentivo para que tengan hijos… ¿acaso no hace más sentido que promovamos la planificación familiar y que las familias tengan los hijos que puedan mantener? Al fin y al cabo, ¿alcanzan esos mil balboas para criar a un hijo durante los 18 años de su minoría de edad?

Ese, a mi juicio, es el tipo de debate que debemos promover. Lo mismo aplica para otros precandidatos como Alberto Vallarino, quien considero tiene propuestas prácticas y realizables, así como una visión clara y moderna de lo que el país necesita. Pero todos sus planteamientos deben ser objeto de un examen minucioso y de un debate de altura, al igual que exigente en la petición de cuentas.

El autor es diputado panameñista
© 2008. Corporación La Prensa. Derechos reservados.
 
 
 
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