EL ROL DE LA POLICÍA NACIONAL.
Rechazo a la militarización
Carlos David Abadía Abad
opinion@prensa.com
A todos nos asusta la militarización de nuestra Policía Nacional, porque este simple término no se limita solamente a armar, exageradamente, a esa institución, sino a otorgarle poder político. No se necesita ser un genio para comprender que el organismo que posea las armas y que tenga, a la vez, poder de decisión política, es el que se impondrá en un momento dado.
Nuestra historia es el mayor testigo. En 1953 la Policía se militarizó conviertiéndose en Guardia Nacional y sus miembros daban la última palabra en los diferentes sucesos políticos que acontecieron. A partir de 1968, y durante 21 años, esa institución dejó de ser el poder detrás del poder, para mostrarse abiertamente como "el poder". No debemos permitir que esta historia se repita de ninguna manera.
No cabe la menor duda de que Estados Unidos, nuevamente con una corta visión, es el propulsor de esta descabellada idea. En la década de 1960 promovió los llamados gobiernos fuertes, con la instalación de regímenes dictatoriales en nuestra América, camuflados en la figura de la "seguridad nacional", con la excusa de combatir el comunismo. Hoy se ampara en el combate contra el terrorismo y el narcotráfico, cuando es el país de mayor consumo de drogas y lavado de dinero, lo que indica que no son eficientes en su combate.
Indudablemente que se debe mejorar la seguridad, tanto en la frontera como en las ciudades, pero para eso no es necesario militarizar a la Policía Nacional y, tampoco, que el jefe de esa institución sea un uniformado.
Lo que realmente necesitamos es contar con agentes policiales con una alta autoestima y moral, que inspiren respeto. Para conseguir esto, reitero, no se requiere militarizar la institución ni poner a un militar al mando. Lo que se necesita es un Órgano Judicial eficiente que haga cumplir las leyes y evite que los detenidos por violar las leyes queden libres al día siguiente.
Es tiempo de implementar un plan de vigilancia efectivo, eso se consigue con creatividad, esfuerzo y apoyo tecnológico. La ciudad de Panamá es longitudinal, eso permite que se pueda recorrer en toda su extensión por largas avenida paralelas. Con solo reforzar la vigilancia a lo largo de ellas, con policías debidamente equipados con radio, transporte (carros y motos) y armas convencionales en pocos minutos es posible frustrar los asaltos y robos. Así mismo se pueden establecer sistemas de alarma efectivos y de bajo costo en los establecimientos comerciales, bancos, restaurantes, oficinas, etc. En su gran mayoría, los comercios y centros de diversión de la ciudad se ubican en la Calle Uruguay, en Vía Argentina, el Casco Viejo, el área bancaria, Los Pueblos, La Peatonal y en los nuevos centros comerciales; esto facilita armar la logística de vigilancia. En las ciudades de Colón, David, Chitré y otras del país también es fácil armar una logística de vigilancia. Basta planificar, organizar e implementar y para eso no se necesita pasar por una academia militar.
Lo que los agentes encargados de la vigilancia requieren es que se organice realmente el trabajo para obtener resultados y sentirse orgullosos de formar parte de la institución. Esto se logra implementando una política de incentivos económicos, tales como un seguro de vida que garantice el futuro de sus familiares; con acceso a préstamos hipotecarios de intereses especiales para que adquieran viviendas dignas, alejadas de los barrios con altos índices de criminalidad; prestándoles ayuda para los estudios de sus hijos, y capacitándolos en otras disciplinas para que puedan desenvolverse cuando se retiren de su vida policial. Cuando eso suceda y cuando a los agentes se les premie por su buen desempeño, se les respete su tiempo libre y sus vacaciones, solo entonces tendremos un policía motivado.
Espero que no se piense que busco impulsar la creación de una casta privilegiada en el sector público. Pero las funciones que el policía ejerce son de alto riesgo y eso lo amerita.
Además de lo arriba expuesto, considero que la institución necesita un sistema de inteligencia para combatir el narcotráfico, que es, a mi entender, la principal causa de la criminalidad que se observa actualmente. Esto también ayudaría a reforzar la vigilancia en las fronteras y puertos de entrada al país.
Todo esto, en su conjunto, nos dará un agente de policía eficiente, orgulloso y que sabrá ejercer sus funciones de forma eficiente, porque su familia y él tendrán un futuro digno. Esto es lo que realmente necesitan nuestros policías y nuestra sociedad, no la política militarista.
Señor presidente Martín Torrijos y señor ministro Delgado Diamante, nuestra Constitución prohíbe el ejército y la ley prohíbe que un militar dirija la Policía Nacional, "el juega vivo" que han ejecutado para usar la figura de "jefe encargado" no solo es inmoral, sino una muestra clara de lo que poco que les importa la ley y una burla a todos los panameños. Esto se les cobrará en algún momento.
Con creatividad, inteligencia y voluntad política, nuestra policía puede ser mejor. Con las ideas aquí planteadas y otras más, esto se puede lograr.
La investidura que hoy representan les exige ser los primeros en respetar la Constitución y la ley, de lo contrario, pierden estatura moral y la posibilidad de exigir el respeto de los ciudadanos. Revisen su actuación, porque el mensaje que envían y el precedente que abren incita al caos nacional.
El autor es odontólogo y político
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