PROGRAMAS. CALIDAD DE VIDA.
Cuidados paliativos
Los pacientes con una enfermedad mortal deben recibir un tratamiento adecuado y apoyo emocional.
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| APOYO. Además de las medicinas, el niño necesita estar rodeado del cariño y las atenciones de su familiares. 1031254 |
Diana N. González
digonzalez@prensa.com
La atención paliativa de un paciente que sufre dolor por una enfermedad terminal es un tema muy sensitivo y delicado, especialmente cuando se trata de niños.
En ese sentido, expresa la presidenta de la Asociación Venezolana para el Estudio del Dolor, Carolina Kamel, la población pediátrica en cuidados paliativos no puede ser tratada como si fuera un pequeño adulto; se debe tomar en cuenta que el niño en etapa terminal atraviesa por diversas facetas y la manifestación de su dolor podría ser diferente a la de un adolescente o adulto.
Kamel –quien estuvo en Panamá recientemente participando en el IIdo. Encuentro Internacional del dolor– explica que para determinar el tratamiento adecuado y la aplicación de medicamentos en los niños con cáncer u otras enfermedades, se debe evaluar la intensidad del dolor del paciente, y dependerá también de la ética médica.
En su país, recalca, existen medicamentos para el dolor que aún no están autorizados en menores y el uso de opiodes en niños es recetado solo para casos de "muchísimo dolor".
La especialista en dolor añade que un detalle importante en la atención paliativa es la parte afectiva, que no solo debe brindar apoyo al menor enfermo, sino también dar un soporte emocional a la familia para que esta pueda transmitirle fortaleza al pequeño.
Kamel expresa que se debe trabajar con un equipo multidisciplinario, y menciona por ejemplo, que en el hospital Miguel Pérez Carreño, en la ciudad de Caracas, Venezuela, donde trabaja, este equipo está integrado por médicos, trabajadores sociales y por una figura religiosa.
Por su parte, la trabajadora social del Instituto Oncológico en Panamá, Leslie Rivera, estima que los pacientes con enfermedades mortales tienen el derecho a vivir sus últimas horas sin dolor. "De eso se trata nuestra labor humanitaria", dice.
Aunque Rivera atiende una población adulta en oncología, cree que lo fundamental para este tipo de paciente es que "ellos puedan percibir nuestra empatía, que estamos sintiendo su dolor como si fuera propio y que podemos entender cuán difícil es su dolencia".
En el Hospital del Niño existe el programa "Amigos del Niño con Enfermedad Crónica". Su coordinadora, la enfermera Jeannete Precilla, narra que cuando el paciente sale de la institución para estar los últimos instantes con sus seres queridos, hay que procurar que lleve sus medicamentos para controlar el dolor.
Se han presentando casos en los que los padres no tienen los recursos para comprar estas medicinas, pero por lo general el médico que lleva el caso busca una solución para atender esta limitante, enfatiza la enfermera Precilla.
Comenta que es difícil ver a estos niños sufrir, pero se intenta lograr que el choque emocional y físico sea lo menos traumático. En la actualidad, en el programa de Cuidados Paliativos del Hospital del Niño hay dos menores hospitalizados recibiendo el apoyo emocional y la atención médica de los especialistas en dolor.
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