DEBATES ELECTORALES.
El perfil, el partido y las propuestas
Agustín Sanjur Otero
opinion@prensa.com
Las próximas elecciones primarias para escoger a los aspirantes de los diferentes cargos de elección popular, principalmente a la persona que dirija los destinos superiores de la nación, el Presidente de la República, traen por mandato constitucional y legal la apertura del periodo electoral en el que se presenta a las personas que buscan convertirse en el candidato de su partido a la Presidencia de la Nación.
Con el transcurrir del tiempo, las instituciones políticas panameñas se han ido perfeccionando democráticamente y la selección del candidato queda sometida a elecciones primarias, en la que la membresía de los partidos (miembros inscritos) escoge al futuro candidato a través del voto secreto, libre y directo, según sus cualidades y preferencias.
Definitivamente que dicho proceso interno de los partidos requiere que los candidatos participen en distintos debates, que tienen como principal objetivo orientar y enriquecer al votante inscrito sobre cuáles serían las mejores opciones electorales para el país, con base en los planes y las alternativas que proponen los aspirantes para la solución de los problemas que aquejan a al panameño: transporte, educación, vivienda, empleo, seguridad ciudadana, etc.
No cabe duda de que son relevantes e imprescindibles los debates electorales que, hasta el momento, se han circunscrito a los candidatos panameñistas. La sociedad ha seguido con mucho interés los recientes debates electorales que impulsan distintos medios de comunicación social, reforzados por las universidades, al igual que los programas matutinos televisivos en que se analiza y reflexiona sobre los requisitos o cualidades fundamentales que deben tener o reunir los candidatos.
En uno de esos programas, que tuvo como actores a varios de los candidatos presidenciales a las primarias, muchos sostenían que el principal elemento o condición de la política eran las ofertas electorales que presentaba el candidato, otros decían que era el partido y otros aludían a las propuestas, recibiendo estas últimas la mayor receptividad por parte de los que opinaban y del público que intervenía con sus llamadas.
Qué interesante es debatir sobre la esencia y razón de ser de la política. Es evidente que cuando los panelistas y precandidatos entran a profundizar y reflexionar sobre la razón y esencia de las cuestiones fundamentales de la República, identificando los problemas y planteando las posibles soluciones, en paz, con tolerancia y con alto sentido de miras, pensando en Panamá y no en los asuntos personales, estamos filosofando sobre la política, entendiendo ésta como el arte y la ciencia de gobernar por el bien de todos o el bienestar de las mayorías.
Se dijo, con mucha sensatez y equilibrio, punto de vista que comparto, que no se puede tener un criterio absoluto en estos temas, porque de lo que se trata es de contar o tener una combinación o interrelación entre todos esos factores o elementos que van a permitir que un candidato llene o reúna la expectativas que la población o el electorado exige y merece, aun cuando muchos hagan énfasis en la importancia de primer orden que tengan, por ejemplo, las propuestas sobre perfil del candidato.
Es esencial el perfil del candidato (personalidad, trayectoria pública y privada, experiencia, formación profesional, la empatía, cualidades de liderazgo, etc.); es determinante el partido: en nuestros sistemas democráticos latinoamericanos el partido político es la base y sustento de las candidaturas presidenciales. En Panamá, por ley, (Art. 233 C. Electoral ) sin partido político no se puede concretar la candidatura presidencial y, además, (constitucionalmente) los partidos expresan el pluralismo político, concurren a la formación y manifestación de la voluntad popular y son instrumentos fundamentales para la participación política; las propuestas o las ofertas electorales constituyen una base fundamental del candidato. En ellas se condensan y resumen las posiciones, proyectos, plataformas y programas de gobierno que se propone el candidato ejecutar de alcanzar el poder público, y que versan sobre los distintos problemas y necesidades que conciernen a las mayorías de los ciudadanos. En este aspecto lo saludable es hacer propuestas viables que estén en sintonía con lo que piensa y quiere la ciudadanía.
Hasta ahora, los debates entre candidatos afines a sus propios partidos han encendido la llama de las confrontaciones serias que el pueblo anhela, con el fin de que escuchen sus clamores y se canalicen sus esperanzan en realidades concretas.
Ya lo han dicho los analistas políticos, luego de los debates, que no solo es necesario la descripción detallada de los problemas nacionales sino que lo más importante es el cómo se van a solucionar esas principales carencias del pueblo, es decir, cuáles serían las soluciones concretas. Es aquí donde los candidatos deben acercarse más a las grandes necesidades sociales y esbozar la forma en que se deben afrontar y solucionar, por medio de una adecuada y científica planificación y ejecución de proyectos.
Lo positivo en la realización de los debates es que los resultados son ponderados y, en muchos casos, criticados por muchos, entre otras cosas, por cuestiones de forma que consideramos serán salvadas en el futuro.
Lo medular es que la sociedad está ansiosa de más y mejores debates con el fin de apreciar y escuchar las propuestas de quienes aspirar a dirigir los destinos del país y, por otro lado, que se produzca un verdadero debate entre los candidatos. Así todos podremos captar la visión que tienen sobre la realidad nacional sin ninguna cortapisa.
El autor es abogado y docente universitario
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