FALSAS CRISIS.
El período del cuco
Aramís Averza Colamarco
opinion@prensa.com
Los que tenemos cierta cantidad de años recordamos al famoso "cuco" de nuestra niñez, que era una de las formas que utilizaban los mayores para forzarnos a hacer algo. "Si no haces esto o aquello, viene el cuco", así nos empujaban a hacer las cosas rápidamente. Pues bien, en nuestro país, sobre todo, en los dos últimos años de la presente administración se ha iniciado lo que definimos como "el período del cuco" y, la verdad, ya estamos cansados de esto.
Como si fuéramos un hato de ganado camino al matadero, todos los días nos despertamos con la amenaza de un nuevo cuco; de hecho pareciera que los medios de comunicación formaran parte del complot.
Veamos algunos ejemplos y sus consecuencias. Hace un tiempo se habló sobre el tratado de libre comercio y aparecieron cientos de cucos, lo que al final trajo como consecuencia el incremento (entre 50 centavos y dos dólares) del precio de la carne de res, cerdo, pollo, pescado, etc. Sin embargo, al consultar a los productores, éstos manifestaron que no habían incrementado los costos de sus productos, sino que, por el contrario, lo ofertaban a menor costo.
Con otros productos como leche, harina, arroz, plátano, jugos, etc., se ha repetido la misma historia, durante cierto tiempo "escasearon" (a propósito), pero luego de un cuco aquí y otro allá, reaparecieron en grandes cantidades, pero a costos más altos.
Recuerdo el cuco de las inundaciones en Cerro Punta, que nos engañó conque se habían dañado todas las cosechas, pero en una visita que hicimos al área observamos miles de quintales de cebolla empacados, dispuestos para la venta a 28 centavos la libra, aproximadamente.
Con la ampliación del Canal, se desenterraron otros cucos del pasado: el de un canal por Nicaragua, otro por Colombia y varios canales secos, todos con el propósito fomentar el miedo para obtener el apoyo de la propuesta.
Ahora los llamados "súper cucos" son: el precio del combustible (nos venden el combustible de ayer, con el precio de mañana), la escasez energética (nuestra energía producida por el agua es más costosa que la del petróleo) y el desabastecimiento de alimentos (ni hablar). Sin embargo, lamentablemente, no se toman verdaderas medidas para minimizar su efecto, lo que a todas luces implica que alguien se está haciendo rico o más rico a costilla de todo un país.
Encontrar una solución viable es imposible, simplemente porque aquellas familiotas o grupos económicos que mandan en Panamá quieren acaparar todo. Al final si revienta el país, ellos son los primeros en tomar un avión, con su familia y con todos los cucos que han creado, e irse para otro lado.
El autor es catedrático en biología marina de la Universidad de Panamá
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