Algunos de nuestros diputados actúan de tal forma, que avergüenzan hasta a sus propios colegas. Uno de ellos apostó que nadie se daría cuenta de una iniciativa suya que no es más que una trampa o un enorme favor. Introdujo en el proyecto de ley que rebaja los impuestos a los asalariados, un artículo para declarar de interés social el cambio de uso de suelo en las áreas revertidas.
¿Qué tiene que ver una cosa con la otra? ¿Qué puede tener de interés social cambiar el paisaje boscoso que rodea el Canal por moles de acero y concreto? La respuesta es: nada. Lo que sí hay que explicar es que, con este artículo, algunos seudo empresarios están felices porque el diputado hará posible engrosar sus cuentas bancarias.
Si el Presidente firma este proyecto de ley se convertirá en cómplice de un atraco a la sociedad, a esa a la que le dijo que “Pecan de ignorancia quienes desvinculan el desarrollo con el país moral. Una propuesta de desarrollo sostenible solo es viable si a la inversión productiva la acompaña la decencia”. Y lo que ha hecho su bancada nada tiene de decente. |