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DELEGADOS ELECTORALES. una figura que se fortalece con cada elección.
Los guardianes de la democracia
Los delegados electorales se han institucionalizado en Panamá como una figura clave en las elecciones.
El modelo fue copiado de Costa Rica, país que empezó a trabajar con voluntarios desde 1948.
| LA PRENSA/Archivo |
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| MISIÓN. Los delegados están obligados a mantener absoluta neutralidad en sus actuaciones durante los procesos de elección.1030691 |
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Leonardo Flores
lflores@prensa.com
En medio de los más acalorados enfrentamientos entre los afiliados de los partidos políticos, tienen la tarea de mediar y de hacer que se respeten las reglas del juego electoral. Su trabajo voluntario es bajo el sol o la lluvia y sin paga alguna. Su recompensa más bien es la satisfacción de haber servido al fortalecimiento de las instituciones electorales.
Se trata de los llamados delegados electorales, esos personajes anónimos que se han convertido en los guardianes civiles de la democracia. La organización fue creada por el Tribunal Electoral (TE) mediante el Decreto 2 del 10 de enero de 1991, siguiendo el modelo implementado en Costa Rica desde 1948.
La figura, que solo existe en estos dos países centroamericanos, busca brindar apoyo de ciudadanos independientes a las diferentes actividades proselitistas que supervisa el TE. La idea inicial era brindarles respaldo a las frágiles instituciones electorales que fueron sometidas por años (de 1968 a 1990) a la presión militar.
Desde entonces, los delegados electorales han participado en todos los procesos electorales post invasión: en las elecciones parciales de 1991, en las elecciones generales de 1994, 1999 y 2004, y en los referendos de 1992, 1998 y 2006.
NEUTRALES Y COMPONEDORES
Son reconocidos por su chaleco azul de borde amarillo que enfrente tiene el logo del TE y atrás con letras amarillas el aviso: Delegado Electoral. Las mismas características se identifican en su gorra.
Entre sus principales funciones están las de supervisar el normal desempeño de la votación y la puntualidad en la apertura y cierre de las mesas de votación. Además, deben servir como representantes de los magistrados del TE ante los gobernadores, alcaldes, corregidores, regidores y miembros de la Fuerza Pública, para la vigilancia del proceso electoral. Su reglamento también determina que deben mantener "la más absoluta neutralidad política" y actuar como "amables componedores en los conflictos que hallen en el desempeño de sus funciones".
Otras de sus funciones es participar de las actividades públicas que llevan a cabo los partidos políticos, con el fin de evitar confrontaciones con grupos rivales o que se vean perturbadas por personas o grupos adversos.
"Cuando surge alguno que otro conflicto, la gente siempre nos busca para que demos nuestra opinión y por lo general respeta nuestras apreciaciones", señala Anayansi Bula, quien tiene 10 años de ser delegada electoral.
Bula asegura que constantemente son llamados para capacitaciones sobre la resolución de conflictos, relaciones humanas, mediación entre las partes y sobre las últimas reformas al Código Electoral. Igualmente se les llama para enfrentar cualquier incidente que se suscite en actividades proselitistas.
Fausto Fernández, presidente de los delegados electorales desde 1996, considera que con los años esta institución electoral se ha ganado el respeto y la confianza tanto de los ciudadanos como de los partidos políticos.
"Al principio nos veían con mucho recelo, pero ahora los partidos nos piden que participemos de sus actividades, ya que nos ven como una garantía de que no van a darse problemas", destacó Fernández.
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