Las calles de la ciudad de Panamá son tan caóticas, que transitar por ellas produce tanto estrés como el trabajo. El desorden, la falta de cortesía, la intimidante forma en que se conducen los buses, la creciente falta de estacionamientos y calles, las interminables esperas frente a un semáforo o policía de tránsito, y los accidentes, son problemas que hay que enfrentar todos los días. Y ahora se sumará otro que pondrá a prueba la paciencia de los conductores.
A un año de que esta administración culmine su período, las obras viales que dejó de hacer en los últimos cuatro años las realizará en solo uno, lo que promete ser el caos: cierre de vías por los nuevos puentes vehiculares, reparación de calles, cinta costera. Nada de esto es casualidad: es la orquestación de un acto de magia en el que desaparecerán nuestras preocupaciones, gracias al partido gobernante.
Eso es lo que pretenden que creamos, pero lo que queda en evidencia es la politiquería electoral burda y chabacana. |