MEDIDA. A PARTIR DEL PRÓXIMO LUNES, LA ENTIDAD TRABAJARÁ DE 7:30 A.M. A 3:30 P.M.
Migración restablecerá horario
Las quejas por la mala atención obligaron a la entidad a retomar su horario habitual.
La jornada laboral de seis horas, por la crisis energética, se mantiene en el resto de las oficinas públicas.
| LA PRENSA/Víctor Arosemena |
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| ATENCIÓN. La Dirección Nacional de Migración atiende a unas 300 personas por día.1029858 |
Eliana Morales Gil
emorales@prensa.com
Luego de las quejas de los usuarios y de los abogados que tramitan en la Dirección Nacional de Migración del Ministerio de Gobierno y Justicia por los tropiezos del nuevo horario, la entidad decidió volver al horario habitual.
A partir del próximo lunes, los servidores públicos de la Dirección de Migración trabajarán en horario normal (7:30 a.m. a 3:30 p.m.). Así lo informó la subdirectora de la entidad, Tayra Barsallo.
"Ni siquiera el horario normal es suficiente para la demanda que tenemos", aseguró Barsallo, quien dijo haber recibido las instrucciones para el cambio del propio Órgano Ejecutivo.
El pasado lunes, el Ejecutivo ordenó a todas las oficinas públicas trabajar en horario continuo de 7:30 a.m. a 1:30 p.m. con el fin de bajar el consumo de energía ante la falta de agua en los lagos de las principales hidroeléctricas.
En los últimos tres días las quejas por la mala atención de parte de los usuarios en la Dirección de Migración puso en entredicho la medida oficial.
En esta entidad, donde se tramitan visas y permisos de estadía en el país para extranjeros, se atiende a unas 300 personas diariamente.
Cibeles de Freitas, vocera del ministro de Asuntos del Canal y secretario de Energía, Dani Kuzniecky, dijo que cualquier modificación del horario en el resto del sector público lo deciden las instituciones en coordinación con el Ejecutivo.
Informó que la decisión de una suspensión total de las medidas especiales depende del nivel de los lagos, que al cierre de la semana habían empezado subir el nivel levemente tras las lluvias de los últimos dos días.
Ello, combinado con el hecho de que el consumo de energía baja durante el fin de semana, hace que los temores de racionamiento se empiecen a disipar.
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