AL RITMO DEL FLAMENCO.
Del corazón de la sierra
Irina Ardila
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Estoy segura de que no tengo sangre gitana ni española, pero la noche del 16 de mayo, noche de Murcia Flamenca en la Sociedad de Beneficencia Española, sentí total identificación con esas dos sangres cuando todas las fibras de mi alma vibraron al ritmo del cante flamenco.
Sospecho que el flamenco, el cante y el baile tradicional de España nacieron a la par con mis predecesores, cuya actitud ante la vida también debió haber sido llena de orgullo, autoconfianza e intrepidez.
A la forma básica del flamenco que tocaban y bailaban los gitanos se llamó "cante jondo". Pareciera que el gitano ha adaptado a su aire la música del país donde radica, la ha modificado y muchas veces superado.
En 1922, en Granada, Federico García Lorca dio una conferencia sobre "cante jondo" donde hizo una distinción entre el flamenco y el cante jondo, marcada por la estructura musical, la antigüedad y el espíritu de estas dos formas artísticas: "La diferencia esencial entre el cante jondo y el flamenco es que los orígenes del primero hay que buscarlos en los sistemas de la música primitiva de la India, mientras que el flamenco (una consecuencia del cante jondo) no adquiere su forma definitiva hasta el siglo XIII". Y, terminó la comparación diciendo: "Color local versus color espiritual –esa es la profunda diferencia".
Al igual que "mi historia", la del flamenco es historia repleta de persecución, acuñada por muchas razas y culturas. Al ver y oír el cante jondo reconocía los cantos mozárabes y judíos. Tal vez para algunos europeos esa música suene extraña, pero la sentí muy mía. Es innegable la influencia del cante jondo en las obras de compositores rusos como Glinka y Rimski–Korsakov.
De acuerdo con Lorca, Glinka fue a Granada y quedó enamorado de la rica estructura musical de cante jondo. Tan pronto como llegó a Rusia, anunció su descubrimiento y lo incorporó en su música.
"Así las modulaciones y el solemne orientalismo de nuestro cante llegan de Granada a Moscú, y la melancolía de la Vela es recapturada por las misteriosas campanas del Kremlin, escribió Lorca".
Los murcianos Nadia Márquez, la bailaora, Curro Piñana el cantaor, y el guitarrista Carlos Piñana redescubrieron el carácter original del cante jondo triste y duro.
No podía apartar mi mirada de cómo Nadia envolvía cada parte de su cuerpo y cambiaba de movimientos rápidos a lentos que destacaban la belleza incomparable del cante jondo murciano. Sus temas giraron en torno a la pérdida del amor, la injusticia, el miedo, pero también la adoración de la madre.
Según el mismo Curro Piñana, el espectáculo resultó un recorrido por los diferentes palos: soleás, verdiales y cantes mineros. "El baile nervioso" de Nadia Márquez, una bailaora que se presta a la innovación musical, que mete ritmos con sus pies y que tiene unos brazos muy dotados de hermosura y extrema expresión, nos hechizó a todos los presentes.
La autora es docente universitaria
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