Este diario se ha pronunciado ya, en varias ocasiones, sobre el proyecto de la cinta costera. El concepto primario, aquel que busca solucionar un problema vial, dándole a la ciudad capital una nueva ventana para disfrutar el entorno marino de la bahía, acompañada de un parque, es una iniciativa necesaria y meritoria. Así lo hemos dicho una y otra vez.
Cuestionamos, eso sí, la falta de transparencia en la divulgación diáfana de los detalles, a los que tenemos derecho los ciudadanos. Cuestionamos también que el proyecto haya servido para perpetuar abusos que se han dado contra bienes públicos, como el relleno que el Estado terminará cediendo a un club privado con fondos estatales, o los privilegios que un negocio particular saca de áreas públicas, a cambio de migajas.
Repetimos así la triste historia de tantas obras gubernamentales, apuradas para que el mandatario pueda inaugurar (y su partido, recoger votos), pero dejando a los contribuyentes hipotecados por generaciones, más una canasta de entuertos jurídicos en detrimento del Estado. |