DESCUBIERTOS.
Torrijos y el PRD vuelven a sus raíces gorileras
I. Roberto Eisenmann, Jr.
opinion@prensa.com
Se comprueba que nos han venido engañando. Dicen ser democráticos. Dicen que las dictaduras militares son cosas del pasado. Votaron –junto a todos nosotros– por una reforma constitucional declarando nuestro país como desmilitarizado y neutral. Dicen haber reorganizado su partido para la democracia… pero ahora aflora el cobre gorilero con la estúpida complicidad de los gringos, quienes a través del Secretario de Defensa Robert Gates confiesan su participación en la remilitarización con unas declaraciones que muestran (por decir lo menos) un retraso mental.
Dijo Gates, luego de su reunión en Washington con Torrijos: "La fuerza pública panameña es una fuerza militar en todo, menos el nombre"… "la fuerza pública panameña brinda funciones militares que son consistentes con unas fuerzas militares nacionales, según requiere la Ley" (la Ley de ellos, por supuesto). Por eso –continuó diciendo Gates –es perfectamente "apropiado" dar ayuda militar a países (Panamá) sin aparato militar, y comparó a la Fuerza Pública de Panamá con la Policía fronteriza de Pakistán (con ejército y dictadura) … además que, "¿cuál es el problema?"… ¡la gran flauta!
Como el secretario Gates es producto del sector de Inteligencia gringo –sí ¡Inteligencia!– hay que explicarle (como lo hicieron los legisladores demócratas) que Panamá, por decisión de todo su pueblo es –por Constitución– un país desmilitarizado y neutral… que, ¿cuál es el problema? Como decía Materno Vásquez al inicio de nuestra dictadura, cuando se refería a la Constitución… "una violadita más, una violadita menos… ¿cuál es el problema?"… sobre todo si la violada es por acción y aprobación de nuestros "amigos" de Estados Unidos, aquellos que hablan y hablan... y hablan... de la vital importancia de The rule of Law.
Y, ¿qué dirán nuestros gobernantes PRD? Asumo que entre ellos dirán: "¡por fin parió Paula!"… por las palabras del gringo. "Ahora estamos formalmente autorizados por el imperio a volver a nuestra raíz gorilera; pero con cuidado (violando la Ley sin violarla): nombraremos a Jaime Ruiz (militar–gorila, ex formador de la nueva Unidad Militar de Fronteras, apoyada militarmente por los gringos) como "Director Encargado de la Policía". Si hay mucha resistencia, como es "encargado", podemos retroceder sin perder cara y ponemos a otro civil; si no, cambiamos la Ley, en unos meses lo nombramos en propiedad, y vuelta a la gorilera que garantizará gobierno PRD por lo menos por 21 años más, con un sello de aprobación del imperio.
Después de todo, las encuestas muestran que la gente, desesperada por la inseguridad, pide acción militar contra los delincuentes, sin darse cuenta de que la cosa es al revés: a mayor intervención militar, más inseguridad. Cuando los gorilas mandaban y no teníamos libertad, no se conocía el problema de la delincuencia por dos razones: una, porque sin libertad de prensa nada se sabía… y dos, porque los delincuentes no estaban en la calle, sino uniformados en los cuarteles. No te robaban la cartera sino –por ejemplo– 100 millones de dólares de tus cuotas del Seguro Social. No te arriesgabas a recibir un tiro en la calle, sino que te lo pegaban en el cuartel o en Coiba (luego de torturarte), simplemente por criticar al Gobierno. Hoy sus candidatos son norieguistas… el jefe de la Policía es gorila… el imperio dio su sello de aprobación… así es que está todo en su lugar para correr hacia el pasado.
Si no nos damos cuenta de lo que acaba de ocurrir, a los hijos de nuestros nietos les tocará luchar contra el próximo Noriega, y los hijos de los nietos de Bush tendrán que volver a morir en Panamá, liberando al país del próximo "Noriega" que ellos mismos volvieron a inventar, chocándose con el mismo tronco una… y otra… y otra vez.
Por eso, esta próxima elección es tan, pero tan importante para mantener nuestra independencia como nación democrática. Por eso, es tan importante que todos –absolutamente todos los panameños– unidos por nuestro amor a la libertad y a la patria, nos dediquemos a resolver la inequidad del sistema democrático para no tener que gritar otra vez: "¡Nunca más!"
El autor es presidente de la Fundación para el Desarrollo de la Libertad Ciudadana
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