SOCIEDAD.
Más luces que sombras: proyecto de ley de adopciones
Pedro Sittón Ureta
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Hace aproximadamente un año fui invitado a dictar una conferencia sobre adopciones en la Facultad de Derecho de la Universidad de Panamá y recuerdo una pregunta hecha por alguien del auditorio que, "alarmado y consternado", quería conocer mi opinión sobre el tráfico de menores que una ONG francesa había tratado de realizar en el Chad, mediante la "adopción voluntaria" de más de un centenar de "niños desamparados" y con el fin supuesto de "salvar sus vidas".
En aquella ocasión manifesté algo de lo cual estoy plenamente convencido y es que la Convención Internacional de los Derechos del Niño establece que todos los menores tienen derecho a conocer a sus padres y, en la medida de lo posible, a ser criados por éstos. De conformidad con el contenido de dicho instrumento internacional, se debe recordar que las familias que necesiten apoyo para mantener a sus hijos deberían recibirlo por parte del Estado, y que solo habría que considerar las formas sustitutivas para el cuidado de los niños –la adopción es una de ellas– en caso de no tener familiares, o de que los padres no estén dispuestos o no sean capaces de hacerse cargo de ellos.
Lo anterior lo pongo de manifiesto, porque hay gente que todavía piensa –como bien nos recuerda la letra de una de las canciones de Serrat– que los niños se pueden "vender a piezas o enteros, como onzas de chocolate" y que las adopciones son la mejor forma para sacarlos de la pobreza. No entienden que la finalidad primera de esta institución jurídica, es que prevalezca siempre el interés superior del niño y el respeto por sus derechos para evitar la sustracción, venta o tráfico de menores y su discriminación por razón de nacimiento, nacionalidad, raza, sexo, deficiencia, enfermedad, religión, lengua, cultura, opinión o cualquier otra circunstancia personal, familiar o social.
Por ello, yo que he denunciado, con anterioridad, los gazapos jurídicos de las actuales normas que rigen esta materia en nuestro país, debo admitir que el proyecto de ley sobre adopciones aprobado en primer debate por la Asamblea Nacional tiene muchas más luces que sombras, ya que se integra en un cuerpo legal único una normativa que tenía demasiados "hoyos judiciales y lagunas jurídicas" y, sobre todo, está mucho más homologado con la normativa internacional vigente.
Así pues, pienso que solamente se debe "afinar el lápiz" en alguna serie de aspectos menores del proyecto para evitar el surgimiento de deficiencias jurídicas y/o judiciales, de lo contrario se le restaría la solidez necesaria que requiere una ley en materia de adopciones y, con ello, el poder ofrecer las mayores garantías legales a los padres adoptantes y proteger de manera efectiva los derechos de los menores adoptados.
El autor es abogado
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