ESTILO DE VIDA AMBIENTALMENTE CORRECTO.
Para mitigar la huella ecológica
1025997Jorge G. Conte B.
opinion@prensa.com
Luego de medir nuestro impacto en el medio ambiente a través de las calculadoras de huella ecológica que se encuentran en la internet (www.earthday.net/footprint/index.asp ) y/o de llevar a cabo análisis de eficiencia en el manejo de los recursos y los procesos productivos dentro de las organizaciones comunitarias, empresas y gobiernos, como sugerí en un artículo publicado en La Prensa, el 3 de abril de 2008, nos enfrentamos ahora a la difícil tarea de adecuar nuestros hábitos y procesos a un estilo de vida ambientalmente correcto y a procesos de producción más limpios.
Para tales efectos, se han ido recopilando una serie de acciones personales, comunitarias, empresariales y de gobierno, que van orientadas a mitigar (eliminar) y compensar (reducir) el impacto de nuestras actividades diarias en el entorno, convirtiéndonos en actores neutrales o positivos en cuanto a nuestro impacto en el medioambiente.
Entre algunas de las importantes medidas de mitigación está cambiar las bombillas incandescentes por fluorescentes o CFS. A pesar de su costo superior al de las primeras, casi de cinco a uno, las mismas tienen una duración de siete a uno y un 80% menos de radiación de calor, lo que hace que el ambiente sea menos caluroso y reduzca la necesidad de acondicionar el área. Se estima que la reducción será del 7% en su cuenta de luz mensualmente y que la inversión se retornará en menos de un año, dejando ahorros anuales por los siguientes cinco a seis años.
Regular la temperatura promedio de los acondicionadores de aire. ¿No le ha pasado que al entrar a ciertos lugares como salas de cine, restaurantes, oficinas bancarias, de seguros, abogados y hasta del Estado, sentimos un frío que nos hace enchinar la piel y pedir que, por favor, apaguen el aire acondicionado. Esto es debido a que el termostato de los equipos está graduado manualmente y la temperatura del mismo está en el nivel de máximo calor. Para disminuir la cuenta de electricidad, especialmente de las grandes empresas, el regular automáticamente la función del termostato y controlar que la temperatura promedio del mismo esté siempre entre 21 y 23 grados centígrados disminuirá nuestras emisiones de CO2 y nuestra factura de electricidad. Igualmente se puede poner una persona a cargo de mantener control sobre la temperatura ideal. Pero fíjese que no sea ni la más friolenta ni la más acalorada de las personas y si es un cliente el que lo sugiere, mejor aún.
En casa se debe disponer de este lujo de forma moderada y con rangos de tiempo y niveles de temperatura tolerables. Encenderlo justo antes de irse a dormir y apagarlo en horas de la madrugada, ayudará a disminuir la cuenta de electricidad. Usando ventiladores en las horas de mayor calor, ayudará a disminuir la temperatura promedio entre dos y tres grados centígrados.
Uso de servicios sanitarios y lavabos automáticos. Por higiene y por mejor manejo del recurso agua, se sugiere la instalación de servicios sanitarios y lavabos automáticos, al igual que secadores eléctricos. Esta combinación mantendrá la cuenta de agua en la raya y el consumo de papel toalla en cero. En casa se sugiere cambiar los baños por aquellos con más eficiencia o introducir una botella plástica con agua en el tanque para disminuir la cantidad de agua para llenarlo.
Equipos de mayor eficiencia energética. Si va a comprar una nueva nevera, refrigeradora, lavadora, secadora o cualquier otro equipo electrónico, asegúrese de que el mismo tenga propiedades de menor consumo de electricidad. En las etiquetas de la mayoría de estos, puede leer el consumo promedio anual del equipo. Los mismos podrían ser un poco más costosos, pero el ahorro sobre la vida útil del equipo lo vale. En el caso de equipos en nuestra posesión, se recomienda apagarlos cuando no son utilizados, ponerlos en posición de descanso y desconectarlos cuando salimos de viaje y no pensamos utilizarlos en varios días.
El autor es director-fundador del Grupo Parques Nacionales Panamá
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