EN BUSCA DE UN NUEVO GOBIERNO.
Cansados de la vieja cantaleta política
Jacinto L. López Alemán
opinion@prensa.com
Las conocidas luchas internas de los partidos políticos tradicionales, la grave crisis social, económica y política en que está inmerso el país, y la latente corrupción dejan en evidencia una realidad que insisten en desconocer los dirigentes y voceros politiqueros de esos partidos, llámese Panameñista, Molirena, Unión Patriótica, Liberal, Popular o PRD, que nos recuerda el estribillo de una canción popular, pues insisten en la misma cantaleta en sus discursos demagógicos.
Si fuesen la mitad de lo honestos y sinceros que dicen ser, admitirían que ya les dimos su oportunidad y que solo nos han dejado decepción, frustración y desesperanza, agravando el escepticismo existente hacía los políticos y la política en general, y aceptarían darle paso a otros dirigentes políticos, renovados y cimentados en una concepción diferente de liderazgo y una sólida orientación programática coherente con los auténticos intereses de este sufrido pueblo.
Es innegable que el apoyo que reciben estos partidos desde 1994 no es producto de su capacidad y eficiencia sino, por el contrario, es el resultado de la ineficiencia e irresponsabilidad demostrada como gobierno, razón fundamental por la que se han estado relevando cada cinco años. Es un triunfo aparente que no surge de grandes logros y ejecuciones, sino del fracaso y del pase de factura de los electores contra sus cinco años de desgobierno y de no llenar siquiera las mínimas expectativas en la solución de sus problemas más relevantes.
Estos partidos y sus dirigentes solo han demostrado que no están cimentados en objetivos y principios firmes y definidos, sino que existen para salvaguardar intereses particulares y económicos, que solo responden fielmente a los más poderosos, para hacerlos más ricos incluso por encima del sufrimiento del resto de los panameños, ejemplos claros: la alianza del PRD y Partido Popular, y la postulación del ex presidente Endara por Solidaridad en las últimas elecciones, cuando a Ricardo Arias Calderón y Samuel Lewis Galindo, respectivamente, solo les interesaba salvar sus cascarones políticos; y más reciente Unión Patriótica, híbrido aprobado sin oposición alguna por los Partidos Liberal y Solidaridad.
Hoy vemos cómo los dirigentes del panameñismo avalan las postulaciones de dos "saltamontes políticos", Alberto Vallarino y Juan Carlos Varela, olvidan que en 1999 ambos irrespetaron la decisión de las bases de candidatizar a Mireya Moscoso, Vallarino siendo candidato por otro partido, y Varela siendo su jefe de campaña. ¿Con qué moral estos señores dicen ahora que respetarán "la voluntad de la bases" sobre las alianzas? ¿Estarían dispuestos a deponer sus intereses por una gran alianza? ¿Qué credibilidad pueden tener entre sus copartidarios, y entre todos lo panameños?
De allí la percepción generalizada de que existe un denominador común entre esas dirigencias políticas: "la corrupción", porque cuando están en oposición muestran grandes virtudes y hasta hacen propuestas para eliminarla, pero una vez ascienden al poder entran en una amnesia grave, sucedió con el PRD en 1994, los panameñistas el quinquenio recién pasado, y ahora con el PRD y PP, no se acuerdan ni cumplen ninguna de sus promesas, sino que producto de la soberbia y la embriaguez de poder se convierten en sordos y ciegos, no escuchan el clamor del pueblo y no ven los problemas que agobian a los más humildes, ni la ineptitud y deshonestidad de sus más cercanos colaboradores.
Es hora de cambiar y hacer buen uso del poder soberano que tenemos de elegir a quienes nos gobiernan, entender que la única forma de elegir los mejores es no dejarnos embaucar más por los discursos y mensajes demagógicos de esta arcaica dirigencia, que nuestros problemas nunca van a ser resueltos por quienes se contraponen a nuestros intereses.
Escojamos y seleccionemos a aquellos hombres y mujeres sinceros, decentes y honestos, que tengan un verdadero sentimiento de pueblo e interesados en defender a los más necesitados, en resolver real y efectivamente los problemas más apremiantes que nos aquejan, como la pobreza, el desempleo, la mala distribución de la riqueza, la educación, la seguridad social, la inseguridad ciudadana, la delincuencia (incluidos los de saco y corbata).
Mahatma Ghandi dijo una vez: "Si quieres cambiar al mundo, cámbiate a ti mismo". Nosotros tenemos esa oportunidad diciéndole no a esa fracasada y obsoleta clase política y haciendo un objetivo, reflexivo y sensato análisis para seleccionar y darle la confianza y la oportunidad a nuevos actores políticos, solo así podremos lograr tener el Presidente y el Gobierno ideal, que se erija por encima de meros intereses personales y politiqueros, que solucione efectiva y eficientemente los graves problemas que nos aquejan, y finalmente para que nuestro país sea presidido y administrado por un real y verdadero estadista, que haga honor al mandato expreso que le vamos a conferir. Recuerda que tú tendrás el gobierno que te mereces.
El autor es asesor independiente
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