AYUDA GUBERNAMENTAL.
Un patrimonio en peligro
1025517Ernesto A. Boyd S.
opinion@prensa.com
El patrimonio es aquello que nos caracteriza y distingue como panameños, y su preservación es una responsabilidad del Estado. El Puente del Rey, ubicado en el Conjunto Monumental de Panamá Viejo, uno de los monumentos más auténticos y emblemáticos de nuestro país, es parte integral de nuestro patrimonio cultural.
Construido hacia 1630 por el alarife Cristóbal de Armiñán, el mismo que trabajó en la Catedral y la Aduana de Portobelo, el puente es una obra maestra de la ingeniería colonial. Orientado en dirección norte a sur, está construido de cal y canto; su bóveda de piedra cubre una luz de 11 metros y probablemente es la única de su tipo en nuestro país.
El Puente del Rey fue uno de los principales ingresos a la ciudad desde el exterior y, daba "acceso a las tierras de pastoreo y labranza situadas al este de la ciudad", como señala el Dr. Alfredo Castillero Calvo en su libro Sociedad, Economía y Cultura Material: Historia Urbana de Panamá La Vieja. Este mismo autor menciona que el puente fue construido con "fondos procedentes del impuesto de la "sisa de la puente", creado especialmente con ese propósito y administrado por el Cabildo" (Panamá La Vieja y Casco Viejo, Guías Unesco del Patrimonio Cultural).
Luego de la destrucción de la ciudad a consecuencia del ataque de Henry Morgan, esta estructura de mampostería sobrevive y, con el transcurrir de los siglos permanece en el imaginario colectivo de los panameños como un símbolo de nuestra nacionalidad. Fue utilizado como ruta de acceso a las ruinas hasta 1912, cuando se inauguró una nueva carretera.
Transcurridos más de tres siglos desde su construcción el Puente del Rey se encuentra hoy en serio peligro de colapsar, a pesar de todos los trabajos de conservación y el constante monitoreo al que es sometido por parte de los especialistas del Patronato Panamá Viejo. El peligro que acecha al puente radica en el enorme caudal y la cantidad de basura que hoy en día arrastra el río Abajo.
Con el objetivo de encontrar una solución a este problema, el Patronato Panamá Viejo ha conversado con los más altos representantes del Ministerio de Obras Públicas (MOP) durante los últimos gobiernos. En el año 2005 en un Foro Público se definió que la solución era la construcción de un cajón pluvial, hacia el lado norte del puente, que desviara las aguas del río en caso de crecidas. De esta manera se evitaría que al subir el nivel de las aguas la basura que arrastra la corriente impactara al Puente del Rey.
Este cajón, por su proximidad con el puente, solo puede construirse en la estación seca, razón por la cual el MOP asumió el compromiso de construirlo en el verano de 2008. El proyecto se licitó en el mes de septiembre de 2007 pero, lamentablemente, no se presentaron oferentes y la licitación se declaró desierta. Posteriormente el MOP negoció directamente con una empresa la construcción de la obra, pero la suma propuesta fue muy superior a la partida asignada en el presupuesto del MOP por lo que se suspendió la ejecución del proyecto.
Con el fin de retomar el proyecto, el Patronato Panamá Viejo se reunió el lunes 21 de abril con el Despacho Superior del MOP; en dicha reunión las autoridades se comprometieron a hacer trabajos de drenaje y limpieza del cauce del río –para lo cual cuentan con los fondos correspondientes– mientras que se encontraba una empresa que en el verano de 2009 construya el cajón pluvial. Posteriormente, el viernes 25 de abril, técnicos del Ministerio de Obras Públicas se reunieron con los especialistas del Patronato para informarles que seguían estudiando las posibles alternativas para paliar el efecto negativo de las corrientes de agua sobre el Puente del Rey. A pesar de que han transcurrido tres semanas los trabajos no se han iniciado.
Mientras tanto, el pasado 2 de mayo, producto de las primeras lluvias que azotaron a la ciudad, un árbol de enormes dimensiones quedó atrapado entre el monumento colonial y el puente moderno ubicado sobre la Vía Cincuentenario, creando una represa que puso en serio peligro el monumento. El puente se salvó gracias a la oportuna y voluntaria cooperación de cinco residentes de Villa y Puente del Rey, quienes aun arriesgando sus vidas, se metieron al agua para sacar el árbol caído. Hechos similares a este, aunque de menor magnitud, se presentaron en dos ocasiones el año pasado y, son incontables las veces en que el puente ha sido severa y peligrosamente golpeado por todo tipo de basura durante las lluvias que se presentan cada año.
Todo esto pone en riesgo el legado colonial que representa el Puente del Rey. Es imperativo entonces que el Estado asuma su responsabilidad y construya, a la mayor brevedad posible, el mencionado cajón pluvial, ya que dicha obra, por su magnitud y complejidad, escapa totalmente a las esferas de competencia del Patronato Panamá Viejo.
Sin el cajón pluvial hay altas probabilidades de que esta vetusta estructura ceda ante los embates del agua y desaparezca para siempre.
El autor es presidente del Patronato Panamá Viejo
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