Resulta difícil entender cómo las autoridades encargadas de velar por la seguridad nacional pueden ser tan categóricas al hacer afirmaciones que no resisten el más mínimo escrutinio. O es eso o deliberadamente cierran los ojos ante hechos tan evidentes que un escolar podría hallarlos con tan solo hacer una sencilla búsqueda en internet.
Esta bochornosa negligencia –si es que lo es– resulta escandalosa porque delata la vulnerabilidad de los programas de seguridad nacional. Uno supondría que este tipo de incompetencia pondría en la calle a los funcionarios vinculados al sospechoso otorgamiento de una licencia de operación de un casino a un empresario extranjero acusado de evasión fiscal y de lavado de dinero.
Pero estamos en Panamá, donde es inexistente la vergüenza profesional entre muchos funcionarios o sus superiores carecen del criterio para darse cuenta de la gravedad de la situación. Y como si fuera poco, la rendición de cuentas no forma parte del compromiso del gobierno de turno, que más bien parece tolerar la impunidad. |