Ya se ve la chispeante mecha de la bomba
"Es una atrocidad que más de seis millones de niños pequeños mueran por enfermedades relacionadas con el hambre por año, en un mundo más próspero que nunca", afirma Jean Ziegler, relator especial de las Naciones Unidas. Según él, la lucha contra el hambre es una cuestión moral y económica.
El hambre y la desnutrición cuestan a los países en desarrollo 50 mil millones de dólares en productividad perdida. "Necesitamos soluciones políticas y no complicadas soluciones técnicas". Ziegler considera que erradicar el hambre y la desnutrición no es solo un asunto de hallar los recursos, sino desafiar las injusticias estructurales, la corrupción y las desigualdades de poder. "Nos encaminamos hacia un período muy largo de motines, conflictos y olas de incontrolable inestabilidad regional marcados por la desesperación de las poblaciones más vulnerables", advirtió.
La situación alimentaria es tan grave que las protestas pueden estallar por doquier y en cualquier momento, y los países ricos, incluidos Estados Unidos, no están inmunizados. El diagnóstico sobre el hambre mundial presenta un panorama claro: ahora hace falta tomar acciones...
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