CRISIS ALIMENTARIA. Vaticinan motines y conflictos en el mundo.
El hambre corre la cortina
La escasez de alimentos, el alto costo del petróleo y del transporte, inciden en la galopante crisis.
En el mundo hay 854 millones de personas subalimentadas, según estadísticas de la FAO.
| AFP /Thony Belizaire |
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| EXTREMO En Haití, tortas hechas con barro se mezclan con aceite vegetal y sal, y son un sustituto desesperado y extremo del alimento.1023837 |
Hermes Sucre Serrano
hsucre@prensa.com
Charlene Dumas, una madre soltera haitiana de 16 años, adelgaza el chorrito de aceite vegetal que cae sobre la mezcla de tierra seca amarillenta y sal, utilizada para cocer galletas para saciar el hambre de su hijo de un mes de nacido, sus cinco hermanos y dos padres desempleados. Seguro que ella comparte el pensamiento del filósofo francés Jean-Paul Sartre: "Tal vez haya tiempos mejores, pero éste es el nuestro".
En Haití, los precios altos y la escasez de alimentos amenazan la frágil estabilidad del país. Las galletas de lodo (llamadas pica) son una opción de auxilio para una engañosa y momentánea reconciliación con el estómago.
PROBLEMA MUNDIAL
Antes era muy común ver a personas ejercitando su compasión ante una postal de África que mostraba a esqueléticos niños de Biafra y de Sudán. Entonces se veía el problema como un mal lejano que solo competía a las Naciones Unidas. Hoy día los consumidores de los países ricos están sintiendo ya la crisis de los supermercados y los pueblos más empobrecidos están muriéndose de hambre.
Una de las causas de esta situación son los altos precios de los alimentos, que están causando disturbios por todo el mundo: México, Indonesia, Haití, Somalia, Yemen, Filipinas, Camboya, Marruecos, Senegal, Uzbekistán, Guinea, Mauritania, Egipto, Camerún, Bangladesh, Burkina Fasso, Costa de Marfil, Perú y Bolivia. En Panamá, ya empezaron a salir del anonimato los brotes de hambre en las comarcas indígenas, en áreas rurales, en los grandes asentamientos humanos de San Miguelito, Arraiján y La Chorrera, y en barriadas "brujas" de las cabeceras de provincia.
Jacques Diouf, director general del Programa Alimentario Mundial de las Naciones Unidas, atribuye el problema a la baja producción por el cambio climático; consumo más elevado en economías emergentes como China y la India; el altísimo costo del petróleo, de la energía y el transporte y, sobre todo, la demanda, cada vez más alta, de producción de biocombustibles. Las guerras, las catástrofes naturales y la corrupción también tienen vela en este "entierro".
La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, por sus siglas en inglés) indica que en el mundo hay 854 millones de personas subalimentadas, que disponen de menos de mil 900 calorías diarias. De este total, 820 millones se encuentran en países en vías de desarrollo. En el Cercano Oriente, en el Norte de África y al sur del Sahara la cantidad de desnutridos pasará en 10 años de 169 millones a 206 millones.
Los países con mayor peligro son los que pasaron por guerras como Burundi, Eritrea, Liberia, Sierra Leona y la República del Congo. Según datos de la FAO, el trigo ha aumentado de precio un 130% en el último año; el arroz, un 74%; la soja, un 87%; el maíz, un 53%, y la carne, el azúcar y el aceite, un 57%.
En un restaurante de Boca de la Caja hay un curioso letrero que dice: "El hambre nunca dice adiós, sino hasta luego".
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