Enfoque
El principio de la alternabilidad
Marco A. Gandásegui, hijo
panorama@prensa.com
OPINIÓN. En la tradición del pensamiento político estadounidense ocupan lugares importantes los conceptos de bipartidismo y alternabilidad. Sociólogos como Talcott Parsons, de la Universidad de Harvard, sostuvo que tanto el bipartidismo como la alternabilidad en el poder solo eran viables en el marco del "buen gobierno". Parsons y sus seguidores entienden como "buen gobierno" aquellos regímenes políticos capaces de reunir a todas las fuerzas sociales en un pacto en que todos se sienten cómodos.
En el caso de Estados Unidos, cuando algún sector social se sintiera incómodo, se podía cambiar de partido político. Este cambio podía generar una modificación en la correlación de fuerzas y llevar al partido en la oposición al poder. Este sería el principio de la alternabilidad. En el caso de Panamá, desde 1990 se ha cumplido con el principio de la alternabilidad. El Partido Panameñista se ha alternado en el poder con el Partido Revolucionario Democrático (PRD). Incluso, se ha producido una tendencia hacia el bipartidismo con dos poderosos partidos dominantes a la hora de las elecciones. La estabilidad, sin embargo, requiere el principio del "buen gobierno". En Panamá, el 50% de la población ha sido excluida de los procesos económicos (informalidad). Cada día se hace más difícil para la juventud obtener una educación completa para ser competitiva. La corrupción corroe todos los sectores, público y privado. En un panorama como el panameño, la alternabilidad termina en caricatura. Como diría el Gatopardo: "Hay que cambiar todo, para que todo siga igual".
Profesor de la Universidad de Panamá e investigador del CELA
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