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Panamá, domingo 11 de mayo de 2008
 

INTRANSIGENTES.

¡No me da la gana!

Daniel R. Pichel
dpichel@cardiologos.com

En la última semana he recordado cuando de niños, jugando algún juego de mesa, el que iba perdiendo se levantaba y en un movimiento inesperado, le daba una patada al tablero, tiraba las fichas al piso, perdía los dados y hacía valer el principio de "Si no gano yo, no gana nadie".

Algo así, es la respuesta de la dirigencia de esa cosa que llaman Comenenal, ante la noticia de que se llegó a un consenso sobre la unificación del sistema público de salud para terminar con la absurda duplicación que está quebrando el sistema, garantizando que los recursos se diluyan sin proveer atención de calidad a los enfermos.

Retomando la historia, a raíz del desastre del dietilenglicol se comenzó a trabajar en una alternativa para unificar el sistema de salud. Desde que los garantes nos reuniéramos para hacer una propuesta, se hizo evidente la intención de algunos grupos (especialmente directivos de la CSS y dirigentes médicos y obreros) de oponerse a cualquier propuesta que representara cambiar el repugnante status quo donde tan felizmente coexisten los unos con los otros. Nunca se aceptó una propuesta acorde con lo que solicitaban los usuarios porque, entre otros pecados, hablaba en términos inadecuados como rendición de cuentas, cumplimiento de horarios, incentivos por productividad, sanciones ejemplares y transparencia.

Después, se hicieron otros tres o cuatro intentos donde, diferentes interlocutores, trataron de mediar buscando una solución factible al problema. Desde el primer momento, estos supuestos representantes de los médicos se dedicaron a entorpecer cualquier propuesta consensuada. En el camino, se inventaron una huelga primordialmente económica escondida tras la cantaleta de la privatización. Desde el primer momento, se dijo en forma explícita que se descartaba privatizar servicios y que se derogaría el sistema de Consalud. A pesar de esto, Comenenal se levantó de la mesa. Curiosamente, desde que esta gente desaparece, los demás comienzan a entenderse, al punto de que esta semana se anuncia que se había llegado a un consenso, que próximamente se llevará al Ejecutivo y así seguir la peligrosa metamorfosis legislativa (con nuestros diputados puede ser muy peligroso).

Como era de esperarse, Comenenal se opone a la propuesta insistiendo que es "otro intento para privatizar la salud" con expresiones tan demagógicas como: "lucharemos con nuestras vidas contra la privatización"… Y para rematar, han amenazado con… adivinen… otra "huelga nacional" para oponerse al "intento privatizador neoliberal y bla, bla, bla…". Insisto que me gustaría escuchar a esta gente proponiendo una huelga porque no hay medicamentos, porque un paciente muere en los pasillos o porque no se sanciona a los vagos que cobran ocho horas y trabajan una…

Hablando de más intransigencias, recibí un correo donde la conferencia episcopal considera inaceptable la ley de salud sexual y reproductiva a pesar de que se les tomó en cuenta al momento de redactarla. El mensaje casi da por terminada la discusión porque "hay asuntos doctrinales que no son negociables". Los mecanismos de consenso mueren bajo la premisa de "que algo sea bueno o malo éticamente no es un asunto de un puñado o un cerro de votos". Lo que para mí no está del todo claro es que, lo que les incomoda, no es un asunto ético sino un asunto "moral" donde se busca imponer a la sociedad la opinión de un grupo que ha decidido unilateralmente que ellos tienen la razón. Eso mismo decían los etarras cuando les cuestionaban su poco apoyo político en las elecciones vascas. La respuesta: pues aunque somos minoría… tenemos la razón… (y los demás a fastidiarse… pero con "j"). Es más, el criterio del representante de la Iglesia católica en la discusión no tiene ningún valor pues se dice que "si nuestro representante no manifestó su voto negativo, desautorizamos su voto"… (y olé… digo yo…).

Francamente, este tema debe verse desde una visión realista pues los embarazos en adolescentes y las enfermedades de transmisión sexual son una realidad para la que se requieren soluciones que la gente esté dispuesta a cumplir. Además, la posición intransigente de la Iglesia en nada contribuye a encontrar una solución y contrasta con los esfuerzos de muchas personas bien intencionadas que han trabajado en el tema. Ojalá entendieran que el ser humano va a seguir teniendo sexo lo consideren o no pecado y que, por ese hecho concreto, hay que hablar de absolutamente todas las opciones para prevenir aunque sea algunos embarazos e infecciones.

Espero que en estos dos temas, a la hora de tomar decisiones prime el sentido común y nuestras autoridades sean responsables. Que se apruebe lo consensuado entre quienes quieren encontrar soluciones y que no se permita que nos controlen quienes, si no van salirse con la suya, pretenden evitar que los demás solucionen los problemas solo porque a ellos ¡no les da la gana!

El autor es cardiólogo
© 2008. Corporación La Prensa. Derechos reservados.
 
 
 
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