CRISIS MUNDIALES.
Apocalipsis
Violeta Yangüela
Recientemente el predicador Al Gore anunciaba a la comunidad global el Apocalipsis del cambio climático. Esa calentura, al decir de algunos expertos y de Gore, es culpa de los seres humanos habitantes del planeta Tierra y del sistema capitalista que ha llevado a los ciudadanos globales a la utilización desbordada y descuidada del uso de los recursos naturales que producen el desastre ecológico y que hará desaparecer el equilibrio climático, lo que a su vez provocará las tragedias y los desastres mundiales. Apocalipsis I. Algunos otros expertos dicen que, en realidad, de lo que se trata es de que en el siglo pasado se produjo un incremento de un grado en la temperatura.
Antes de Gore, la comunidad global fue informada de otra predicción. La extinción de esa negra y pegajosa sustancia que algunos llaman el oro negro. Se acabará el petróleo y desaparecerá de la faz del espacio terrícola. Apocalipsis II.
En un reciente artículo publicado en el Wall Street Journal, el señor Nansen G. Saleri, presidente de Quantum Reservoir y ex jefe de la gerencia de administración de Saudi Aramco, decía que de la cantidad de recursos bajo tierra "el mundo ya habría consumido la catorceava parte, lo que colocaría el peak oil (el punto donde se alcanza la mayor producción y, a partir de ahí comienza su descenso) entre los años 2047 y 2067". Agrega el señor Saleri que la súper usada frase de que la edad de piedra no terminó por falta de piedras, se aplica en este caso.
Durante el pasado mes de abril dirigentes de las mayores empresas del sector petróleo, ministros de energía, representantes de instituciones y de consumidores se reunieron en Roma para analizar la situación de la economía global por el aumento espectacular del precio del petróleo. Resulta que en esa conferencia de expertos, el presidente de la firma italiana, Ente Nazionale de Idrocorburi (ENI), Paolo Scaroni, afirmó que en la época de los años 70 del siglo pasado las empresas internacionales controlaban el 75% de las reservas mundiales y el 80% de la producción y actualmente controlan solo el 6% de las reservas y el 24% de la producción.
Con el pronóstico de la calentura, y con el alza incontenible de los precios del petróleo se hace necesaria la búsqueda de energías alternativas y salen unas voces al unísono: ¡biocombustibles!
Pero también resulta que el uso de los alimentos para la producción de energía produce otro Apocalipsis. El Apocalipsis de la hambruna y a alguien se le escuchó decir: "No es lo mismo llenar un tanque que llenar un estómago". Jean Ziegler, especialista de Naciones Unidas en los derechos de nutrición de los países del tercer mundo afirma que el desabastecimiento que está creando la inversión y la utilización de las tierras en la producción de alimentos para dedicarlos a los biocombustibles en un "crimen contra la humanidad".
Y como para empeorar las cosas según algunos expertos en contaminación, los fertilizantes que se emplean para la siembra producen más monóxido de carbono que los propios carburantes. Apocalipsis III.
¿Qué pasa con los Estados naciones propietarios del 76% de la producción petrolera mundial? ¿Y con la OPEP? ¡Pues felices y contentos!
Se los dije, arrepiéntanse, pues ahora que vienen la Opear (Organización de Países Exportadores de Arroz); la Opema (del maíz); la Opeti (del trigo) y la Opeca (de la de caña de azúcar), y les acompañan Cristo, Alá, los chinos, la paridad, la igualdad, el peak oil y la hambruna también.
Firmas Press. La autora es periodista dominicana
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