PANORAMA POLÍTICO.
Ojeada a los presidenciables
Antolino Herrera Castillo
opinion@prensa.com
Ya vienen las elecciones y el pueblo elector se apresta para las urnas. Como en todo, antes de tomar decisiones es necesario examinar los hechos, actuaciones o eventos que nos pueden dar luces sobre quiénes realmente, están en mejores condiciones de asumir la responsabilidad de dirigir el panorama político, económico y social de todos los panameños.
Sostengo que los candidatos a la Presidencia, a diputado, alcalde, representante y los que, posteriormente, sean designados para ocupar cargos de ministros de Estado, entre otras obligaciones, deben sufrir un escrutinio de parte de los electores antes de embarcar o comprometer las oportunidades de la nación por senderos luminosos o no luminosos, con implicaciones poco agradables.
A los niños se les enseña que las malas actuaciones merecen un castigo o reprimenda. Las buenas se premian con la sonrisa de sus padres o, en su defecto, se otorga a la criatura una dispensación. En la política, aunque no es un juego de niños, debe ser igual. Es decir, el elector debe prepararse para escoger a los mejores políticos. ¿Y quiénes son los mejores políticos? Sencillamente, los dirigentes o líderes de verdad. Bueno, y ¿quiénes son estos? Los que están en consulta permanente con las comunidades, tratando de suplir, orientar y mejorar las condiciones de vida de la población. Aquellos que aparecen esporádicamente o cuando se calienta el periodo electoral, no son líderes, son oportunistas.
En esa categoría entran algunos conciudadanos que, por el solo hecho de haber amasado dinero, se creen con el derecho de ocupar el cargo de mayor responsabilidad en el país. Este cargo debe estar reservado para quienes tienen una verdadera conciencia social. Aquí no hay lugar para los intereses de personas o de grupo, ni para el que habla más o trata de comprar conciencias regalando burdas cosas.
Al analizar la ejecutoria de algunos presidenciables puedo decir que el ex presidente Endara goza del privilegio de ser reconocido como un hombre franco y de no haberse manchado las manos con dinero del pueblo o dinero sucio. De Juan Carlos Varela lo único que sabemos es que se ha dedicado a fabricar licores, pero no consideramos que dicha actividad sea una plataforma para sus aspiraciones proselitistas. Del candidato Alberto Vallarino sabemos que sumó dinero a través de sus ejecutorias en el sistema bancario, pero tendríamos que examinar su acercamiento a la comunidad para saber si es conocido en los lugares apartados del interior de la República. O si ha tenido acceso a algunas áreas urbanas de la capital y San Miguelito. Por ejemplo, barriadas como Samaria, Martin Luther King, Santa Marta, El Chorrillo y Barraza. En cuanto al candidato Marcos Ameglio, tiene el mérito de ser una persona joven y, como tal, se le pueden atribuir buenas intenciones. ¡Creemos en la juventud! Podemos inferir que en razón de su trabajo, tiene que madrugar para ordeñar a las graciosas vaquitas, para luego fabricar los quesos, el yogurt, la leche en envases de cartón, etc. Pero en definitiva de él tampoco sabemos mucho.
Así, podríamos ir discurriendo entre las ejecutorias de uno u otro de los candidatos a presidente, encontrando los pro y los contra. Pero hay algo que todo ciudadano debe conocer: dentro de las democracias los electores somos un poder. Podemos escoger a los verdaderos dirigentes, a quienes yo llamó los líderes naturales. Estos son los que están en contacto directo y muy cerca de la comunidad; los que no te engañan; los que no subestiman a la gente pobre; o como ya dije, los que no aparecen de vez en cuando.
Los panameños tenemos derecho a escoger a nuestros verdaderos líderes, pero si no seleccionamos a los de verdad, sencillamente, la rueda de la falsedad, el abuso, la pobreza, el hambre y la injusticia social, etc., etc., seguirá cumpliendo sus ciclos.
Como apéndice debo decir, que no podemos renunciar a pensar. Dios nos dio la inteligencia para pensar y las manos y pies para la acción. En lo personal no puedo renunciar al deleite que me da el poder expresar mis pensamientos e ideas en este espacio de opinión que me permiten compartir con usted. Gracias por leerme, y que Dios les bendiga en este nuevo amanecer.
El autor es economista y docente
|