POTAJES. A PUNTA DE TOMATES.
Andy y sus sopas famosas
Es interesante que uno de los objetos más icónicos en salir del famoso Factory de Andy Warhol (1962) haya sido la lata de sopa de tomate Campbell’s.
Ana Alfaro
Especial para La Prensa
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En 1962, The Factory, ubicada en el quinto piso de un edificio sin mayores méritos (por lo menos, desde afuera), produjo 32 latas de sopa de tomate. Esta producción reducida se debía a que la Factory era, en realidad, el estudio que ocupó el artista pop Andy Warhol, en el quinto piso del número 231, Calle 47 este, en el sector de Manhattan conocido como Midtown.
Lo interesante es que, en medio de todo el movimiento "de vanguardia", la experimentación con drogas, sexo libre, vignettes travestis y demás happenings del famoso Factory, uno de los objetos más icónicos en salir del taller del artista haya sido, precisamente, la serie de latas de sopa de tomate.
Por medio de la serigrafía, Warhol no solamente produjo arte basado en artículos de producción masiva, sino que produjo su arte en cantidades masivas. Esta serie fue la primera exhibición de arte de Warhol, quien comenzó su carrera haciendo ilustraciones comerciales, pasó a ser autor con un módico de éxito, luego saltó a la pintura y la dirección de cine. La muestra, inaugurada en Los Ángeles, marcó el debut del pop art en California: el proceso semi mecanizado, el estilo insultantemente comercial (o sea, descaradamente "carente de valor artístico" según sus detractores) fue una afrenta a la filosofía del expresionismo abstracto, movimiento dominante durante el período de la posguerra.
Pero la verdad sea dicha: Warhol convirtió en ícono de pared lo que ya era ícono en la mesa, porque pocas personas –y en este minuto no se me viene nadie a la mente, aparte de Mafalda—le dicen que no a un rico plato de sopa de tomate.
El otro día, en un restaurante italiano ofrecían una sopa de tomate casera por la estridente suma de 12 dólares. No quise preguntar si la sopa venía con un iPod de "regalo con compra", porque por ese precio, ha debido traer música.
Empero, la sopa de tomate trae su propia música: si se hace con tomates debidamente madurados en su mata, con sus ácidos y azúcares puestos donde deben estar según el manual de Natura, te puede reconfortar y calentar en invierno, y aliviar del calor en verano.
Vea Sopa, ¿fría o caliente?
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