CUBA.
Raúl Castro afianza su gobierno
Silvia Ayuso
El nuevo presidente de Cuba, Raúl Castro, proclamó el lunes el fin de la etapa de 21 meses de "provisionalidad" iniciada con la enfermedad de su hermano y líder tradicional de la isla Fidel en julio de 2006. A la par, anunció una serie de medidas, sobre todo la celebración del primer congreso del Partido Comunista en más de una década, que podrían afianzar su poder mientras se prepara el relevo generacional que dará "continuidad" a la revolución, indicó.
"Los acuerdos que hemos aprobado dan fin a la etapa de provisionalidad iniciada el 31 de julio de 2006 con la proclama del comandante en jefe (en la que Fidel Castro delegó ‘provisionalmente’ sus poderes), hasta el mensaje en que nos expresó su propósito de ser solo un soldado de las ideas", dijo el menor de los Castro en la clausura de un pleno del Buró Político del PCC del que solo se supo por un reporte de la televisión estatal. Con el anuncio "se cierra el círculo de la provisionalidad de manera institucional", consideró el economista disidente Oscar Espinosa Chepe. Concluye así una etapa "no solo desde el punto de vista gubernamental", sino también "político", en la que "ahora sí queda claro que Raúl va a ser el poder y Fidel se queda como soldado de las ideas".
Un poder que podría quedar totalmente afianzado a finales de 2009 cuando, según convocó el propio mandatario cubano, se celebrará el VI Congreso del PCC. Tradicionalmente estas reuniones eran de carácter quinquenal. Sin embargo, el último congreso se realizó en 1997, sin que se dieran explicaciones de por qué no se volvió a celebrar en los años posteriores.
El "necesario" congreso "constituirá una magnífica oportunidad para meditar colectivamente acerca de estos años de revolución en el poder" y "conformar con proyección de futuro la política del partido", aseguró Raúl Castro. Para analistas dentro y fuera de la isla, el congreso del PCC, que es el máximo órgano del país en su carácter de "fuerza dirigente de la sociedad y el Estado" que le confiere la Constitución cubana, es además el paso que le faltaba a Raúl para completar la concentración de poderes. Después de su renuncia a seguir ocupando la presidencia, el 19 de febrero, a Fidel Castro solo le queda, nominalmente, el puesto de primer secretario del PCC, cargo que ha ocupado de manera ininterrumpida desde 1965.
Aunque nada se ha hablado por el momento de un eventual cambio en la cúpula del partido único, observadores consideran como una señal en este sentido la creación la víspera de una comisión especial dentro del poderoso Buró Político del PCC en la que, por primera vez, Fidel Castro no figura como miembro de un órgano de importancia decisoria. Dicha comisión, que buscará hacer "más operativo y funcional el proceso de toma de decisiones que requieran un rápido tratamiento y (...) una evaluación colectiva", estará conformada, además de por el propio Raúl, por algunos de los hombres más próximos al general de cuatro estrellas, entre ellos el vicepresidente primero José Ramón Machado o los vicepresidentes Juan Almedia Bosque, Abelardo Colomé Ibarra o Carlos Lage.
En poco más de dos meses ya como presidente nominal, Raúl ha hecho un progresivo levantamiento de un "exceso de prohibiciones y regulaciones", entre ellas la liberación de la venta de celulares o computadoras, la posibilidad de alojarse en hoteles de lujo o el más reciente incremento de las pensiones y salarios en algunos sectores. Bajo el lema de que la producción de alimentos es un "asunto de máxima seguridad nacional", también ha promovido una serie de reformas liberalizadoras y descentralizadoras en el campo.
Aunque países como Estados Unidos han descalificado estos cambios como puramente "cosméticos", las medidas han tenido una buena aceptación entre los cubanos, pese a que la baja media salarial –de unos 20 dólares mensuales– deja estos productos fuera del alcance de la mayoría de los habitantes de la isla.
Al asumir la presidencia en febrero, Raúl Castro anunció que "consultaría" a su hermano Fidel en las decisiones más importantes. Y la semana pasada, el líder tradicional incluso se atribuyó en parte la decisión de destituir al ministro de Educación Luis Ignacio Gómez. Sin embargo, en sus editoriales de prensa y cartas se ha traslucido en estos meses una cierta disconformidad con algunos de los cambios impulsados por su hermano.
El congreso partidario, para el que los cuadros del PCC tendrán más de año y medio para prepararse, podría consolidar del todo el poder de Raúl Castro y dejar a su convaleciente hermano, que para entonces ya habrá rebasado los 83 años, como "solo soldado de las ideas".
DPA
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