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Panamá, viernes 2 de mayo de 2008
 

HOLOCAUSTO. A LOS 10 AÑOS, NISSAN MANGEL PASÓ POR SIETE CAMPOS DE EXTERMINIO.

Huellas de un sobreviviente

‘Si la guerra hubiese durado una semana más, no hubiese sobrevivido’: Nissan Mangel.

El hombre que pasó por el infierno asegura que nunca tuvo pesadillas y que su pasado no enturbió su vida.

LA PRENSA/David Mesa
ETIQUETA. El rabino Nissan Mangel tiene el horror del Holocausto tatuado en la piel.1019819
Flor Mizrachi Angel
flor@prensa.com

¿Dónde está Dios?, se preguntaron muchas de las personas que vivieron las atrocidades del Holocausto, entre 1939 y 1945.

Pero Nissan Mangel está seguro de que Dios estaba con él, y por eso hoy puede contarlo. Él se considera un milagro, "y los milagros son obra de Dios".

Mangel pesa unas 230 libras, no sobrepasa el metro 70, y su entusiasmo es admirable. A simple vista, no se adivinan los avatares que tuvo que pasar para sobrevivir ni las huellas de haber perdido a varios de sus familiares.

Es solo cuando se remanga la camisa que se nota. Tatuado en su brazo izquierdo en tinta azul añil, muestra cómo perdió su nombre y su apellido para convertirse en un simple número. Uno que, con los años, no se ha borrado.

Mangel, a una edad de entre 10 y 11 años, pasó por siete campos de exterminio. Sobre sus experiencias tiene mucho que narrar, pero cuenta con poco tiempo para compartirlas. Llegó el pasado miércoles a Panamá para conmemorar el aniversario del Holocausto y se fue 24 horas después.

Durante su permanencia en los campos, no tenía tiempo ni fuerzas para preguntarse dónde estaba Dios. "Era cuestión de sobrevivir minuto a minuto. Es como cuando uno se está ahogando: lo único que hace es agitar las manos y los pies para salir a flote. Es después que pasa el peligro que viene la prueba, y al cuestionarme llegué a la conclusión de que jamás me abandonó. El simple hecho de haber sobrevivido fue un milagro, y por eso estoy aquí".

Mangel no puede señalar cuál fue el peor momento de su odisea. "Es que todo era un infierno: muertes, hambre, enfermedades, maldad, frío, hacinamiento... Cada vez que pensaba que había pasado lo peor sucedía algo más horroroso. Eran tiempos donde matar a una persona era más fácil que pisar a una hormiga".

Su mirada se entristece cuando recuerda que en el último campo en el que estuvo –en un bosque- solo sobrevivieron 40 de los mil que dormían en su "barraca". Un lugar sin ventanas, sin camas y sin baño.

"Si la guerra hubiese durado una semana más, no hubiese sobrevivido", señala. Los últimos 10 días, en el bosque, se alimentó de gusanos y durmió sobre cuerpos inertes de sus compañeros.

Finalmente, rescatado por tanques americanos, fue llevado a la ciudad. Desnutrido y con tifus, viajó, con un amigo de su edad y en vagones de carga, a Checoslovaquia, su ciudad natal.

Al llegar, "no iba a poder soportar no ver a su familia", así que le pidió a alguien que verificara quién estaba en su casa. No había visto a sus seres queridos desde hacía un año y un mes, cuando los nazi llegaron por ellos y los separaron.

Su padre nunca regresó, pero su madre y su hermana sí ("otro milagro").

Tres años después, en 1948, el comunismo llegó a Checoslovaquia, y con su familia huyó a Montreal, Canadá. Ahí estudió química, pero se inclinó por los cursos rabínicos. Hoy está casado y es rabino en Estados Unidos.

"Jamás sufrí de pesadillas y los recuerdos no han logrado perturbar mi vida. Eso es otro milagro". Pero, al mismo tiempo, reconoce que la única secuela de su experiencia es que hoy día no soporta ver sangre.

Al preguntarle si considera que la humanidad ha aprendido algo del Holocausto, responde tristemente: "Lamentablemente no. El hombre ha avanzado mucho en la tecnología y en la ciencia, pero en cuanto a mejorar la esencia misma del ser humano, poco hemos logrado".

Actividades ‘para recordar y nunca olvidar’

El día del recuerdo del Holocausto (Yom Hashoa, en hebreo) se celebra cada 27 de Nisán (fecha del calendario judío), lo que equivaldría a los últimos días de abril o los primeros de mayo. Este año, se celebró el 1 de mayo.

Yom Hashoa se conmemora a nivel mundial. En Israel es un día feriado, mientras que en otros países se guarda un minuto de silencio en homenaje a las víctimas del genocidio nazi para preservar la memoria y proyectar una sociedad sin discriminación, sin xenofobia y ni racismo. El lema de la fecha es "para recordar y nunca olvidar".

En algunas partes suenan sirenas aéreas por dos minutos, cierran los comercios y bajan las banderas a media asta.

En Panamá, los judíos organizan seminarios y charlas, y proyectan películas del tema. Este año, se organizó una conferencia donde Nissan Mangel contó su experiencia.

Además, los jóvenes panameños participan de la Marcha por la Vida, viaje en el que, junto a adolescentes de todas partes del mundo, visitan los campos de concentración.

© 2008. Corporación La Prensa. Derechos reservados.
 
 
 
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