Tal parece que la improvisación es la fórmula establecida por el Gobierno para asegurarse de que si una situación es caótica, aún hay posibilidad de empeorarla. Y eso es lo que ocurrirá con el nuevo Código Penal, aprobado en la Asamblea el año pasado con tal prisa que ahora –cuando debe entrar en vigencia– las autoridades se dan cuenta de que no hay aún un manual de procedimiento para poner en práctica la normativa a estrenar.
Todo ello produce un vacío que amenaza con dejar a mucha gente sin garantías judiciales e indefensa. Y a esta hecatombe sumamos la amarga realidad de que la mayor parte de los funcionarios del Órgano Judicial no tiene el entrenamiento necesario para asumir su nuevo rol.
Tan grave es el asunto, que se habla de presentar un proyecto de ley que permitiría hacer una transición mientras se aprueba –también a tambor batiente– el nuevo Código Procesal Penal. ¿Hasta cuándo la improvisación y el desacierto? |