VIENE DE LA 1B. REGLAS DE PROTOCOLO.
Aprender a callar
En los despistes no hay maldad, más bien hay imprudencias porque no se recuerda la vida de los otros.
Manuel Vega Loo
mvega@prensa.com
Los tipos de "meteduras de pata" abundan como la cantidad de personas que hay en Panamá y en el mundo, por ejemplo, la de la madre del actor Daniel Craig, quien reveló antes de la ceremonia oficial que su hijo sería el nuevo James Bond a un periódico de la ciudad de Liverpool.
Pero también están aquellas que pueden ocasionar la pérdida de dinero, y esa experiencia la vivió Paulina Rubio, quien vendió la exclusiva de su boda a una revista, sin embargo, su suegro, ya fallecido, antes de tiempo y gratis le contó a los medios españoles los detalles del matrimonio. Al final, la artista y la revista siguieron con la exclusiva.
Y también hay aquellos disgustos que se llevan las hermanas, las amigas o las vecinas cuando les preguntan: "¡Ay!, estás un poco gordita, ¿cuándo nace el bebé"? y ellas, que siempre han tenido unas libras de más, contestan: "el niño ya nació".
DAÑO
En los despistes y en las indiscreciones ¿habrá algún grado de maldad o la intención de lastimar a alguien? De acuerdo con el sociólogo y escritor panameño Raúl Leis, no hay ninguna relación entre la imprudencia y las ganas de dañar a una persona.
"No creo que exista un objetivo de herir a los demás, más bien es una actitud ingenua… y quizás hay algo de poca apreciación de los otros, normalmente uno debía recordar esa información".
PREGUNTAS
Leis insistió que es un problema de omisión, y que no hay nada de intencionalidad.
"En la medida en que uno perciba los problemas que vive el resto de las personas se podrá corregir", manifestó el sociólogo.
Por el propósito de quedar bien o "por creerse un excelente conversador", las personas tienden a preguntar por muchas situaciones, y al final se experimenta un momento incómodo, detalló la profesora y experta en protocolo y ceremonial Kilda Pitty.
De acuerdo con la docente, lo mejor para salir airoso de este tipo de indiscreciones es decir "disculpa mi falta de conocimiento".
Pitty insistió en que algunas personas viven esas circunstancias por la falta de tacto. "Somos muy impertinentes o a veces queremos ser muy familiares" con las personas que "nos rodean". Agregó que con la formalidad se puede tener mejor relación con los demás.
"El protocolo son normas de convivencia social y te ayuda a establecer mejores relaciones entre los individuos", recordó la profesora.
Pitty señaló que al manejar las reglas de cortesía se puede evitar estas incomodidades. "Es hora de que retomemos las normas de etiqueta y de urbanidad".
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