DESINTERÉS.
Inseguridad y pobreza en Darién
Heriberto Torres A.
opinion@prensa.com
En días pasados, frente al mar de Jaqué, Darién, ocurrió un enfrentamiento violento entre nuestra policía y un grupo de supuestos guerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) ¿Hubiese ocurrido ese incidente si esta frontera colombo–panameña tuviese mejor vigilancia gubernamental? Seguro que no. ¿Por qué se esperó lo ocurrido para que ahora haya mejorado la vigilancia, cuando era obvia su necesidad? ¿Por qué tenemos la mala costumbre de buscar la solución cuando hemos esperado el agravamiento de una situación–problema? ¿Por qué criticamos más a los que proponen soluciones que a quienes han producido los problemas?
Todos sabemos la importancia que tiene Jaqué como poblado fronterizo con Colombia. Ahí debe existir todo el simbolismo de lo que somos como Estado y Nación. Como Puerto Obaldía, Jaqué es una población que trasiega presencia extranjera; la cual incluye a desplazados–refugiados. Surge entonces la pregunta ¿Cuál es el plan para garantizar mayor seguridad y mejor desarrollo? ¿Cómo podemos hablar de vigilancia–seguridad si no existe una propuesta coherente para el desarrollo de la educación, la salud y la producción de bienes y servicios?
Actualmente Jaqué –población que posee una presencia estatal que lo dibuja como un pueblo castigado con un control policial que se enfatiza a lo interno porque no existen recursos para que se extienda más allá del poblado– recibe una buena inversión para rehabilitar su aeropuerto, pero no hay propuestas serias para el desarrollo turístico.
El poblado cuenta con un buen servicio de luz y agua, pero le falta un fortalecimiento de la economía, con el mejoramiento de la asistencia técnica para la producción, además de tener pobres propuestas en materia de salud y educación.
Abunda el empleo público sin un plan de desarrollo, lo que lo hace un pueblo subsidiado por el Estado. Tan marginado está Jaqué que algunas veces da la impresión de que sus pobladores están encarcelados.
Ante lo anterior, ¿Qué esperamos? ¿Qué ocurran más hechos violentos, para ejecutar soluciones? Con nuestra indiferencia irresponsable ante el subdesarrollo, contribuimos al origen de los problemas, las necesidades y pagamos altos costos en las soluciones tardías.
El autor es educador
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