De la riqueza ecológica de Panamá dependen actividades tan importantes para el país como las operaciones del Canal y el turismo, renglones que, a propósito, son dos de los principales ejes de desarrollo de nuestra economía. Sin embargo, la ironía es que estos recursos están desprotegidos por el hecho de que sus guardianes son muchos y la comunicación y coordinación entre ellos, parecen nulas.
En consecuencia, señala el Centro del Agua del Trópico Húmedo para América Latina (Cathalac), las leyes tutoras no se cumplen por absoluto desconocimiento de las autoridades. Y como si esto no bastara, hay intereses políticos y económicos “poderosos” que pasan por encima de las normas legales existentes. Navegar en estas aguas tan turbulentas supone para los funcionarios un reto para el que difícilmente están preparados, porque una sutil sugerencia del jefe puede obligarlos a hacer lo que la ley impediría.
Ganarle la batalla al miedo es el segundo frente de esta guerra contra la codicia y la corrupción. |