¡Al fin la Alcaldía capitalina parece despertar de su letargo! Panamá es una ciudad herida por el caos y el insaciable apetito de los constructores. Arrinconados hemos ido quedando los ciudadanos, cortesía de la falta de planificación oficial y la permisiva (o cómplice) actuación de nuestras autoridades.
Tanto el Alcalde de Panamá, como la Ministra de Vivienda –ambos responsables del desarrollo urbano– han rehuido por demasiado tiempo su responsabilidad como rectores de la urbe. El liderazgo de ambos ha estado ausente, y los ciudadanos lo notamos.
No queremos retórica pasajera ni otro eslogan barato; queremos que se defienda el espacio público. Ojalá que el calor de la campaña política les ayude, al menos, a entender el clamor popular por mejorar la calidad de vida y el adecentamiento de la administración de las ciudades del país, y se comprometan a defender el bien común por encima de los intereses individuales, especialmente los de sus donantes y amigos. |