ENTREVISTA.LUIS ELADIO PÉREZ, EX CONGRESISTA COLOMBIANO LIBERADO POR LAS FARC.
Perez: ‘a veces deseamos morir’
El ex senador se ha entrevistado con Hugo Chávez, Nicolás Sarkozy y Álvaro Uribe.
Pérez compartió cuatro años de cautiverio con Íngrid Betancourt. Asegura que su condición es precaria.
| EFE/Presidencia de Colombia |
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| JUNGLA. En noviembre de 2007 se tuvo una prueba de vida de Luis Eladio Pérez. Humillaciones, maltrato y enfermedades van quebrando el espíritu de los secuestrados, asegura hoy el ex congresista. 1015172 |
Amalia Morales. Corresponsal
BOGOTÁ, Colombia
Hace casi dos meses que Luis Eladio Pérez, de 50 años, regresó a la libertad. Después de casi siete años secuestrado por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC, el grupo guerrillero lo liberó el pasado 27 de febrero en algún punto de la selva del Guaviare, al sur del país, junto a los ex congresistas Jorge Géchem, Gloria Polanco y Orlando Beltrán.
Desde entonces Luis Eladio, que aún no duerme ni come bien, está concentrado en una tarea que a muchos en Colombia parece quijotesca, pero en la que él cree ciegamente: la liberación de todos los secuestrados.
Por ella ha estado varias veces en la Casa de Nariño, entrevistándose con el mandatario Álvaro Uribe; y por ella también viajó a Francia, donde se reunió con el presidente Nicolas Sarkozy y planea hablar con el propio presidente estadounidense George W. Bush.
El ex senador quiere concertar una fórmula para lograr la libertad definitiva de todos sus compañeros que se quedaron en la selva, en especial la de Íngrid Betancourt, la ex candidata presidencial, con la que compartió cuatro de sus seis años y ocho meses de cautiverio, y a la que vio por última vez el 4 de febrero, cuando él empezaba la larga marcha de 15 días y 230 kilómetros que lo llevaría a la libertad.
"La vi mucho peor el 4 de febrero que lo que aparece en las pruebas de vida", confiesa Luis Eladio, quien empezó a compartir cautiverio con Betancourt a mediados de 2003, después de estar dos años completamente solo "hablando con los árboles", dice.
"Me encontré con Íngrid y por supuesto ya habíamos compartido amistad en el Senado, cuando ambos éramos senadores, pero entrelazamos una muy linda amistad con ella, de hermandad y compañerismo, y permanecimos los cuatro años y pico siempre juntos, ayudándonos, respaldándonos, dándonos valor para soportar", señala.
"Ella es una mujer supremamente fuerte, pero sin duda también está afectada por un cautiverio que va por más de seis años (lleva seis años y dos meses), por supuesto con problemas de salud bastante complicados, y entiendo que ella es consciente del valor que tiene para las FARC por su exposición mediática en el mundo.
INTENTOS DE FUGA
Luis Eladio recuerda que alguna vez logró escaparse con Íngrid durante seis días, pero fracasaron por su frágil estado de salud y por falta de víveres. "Nos falló sin duda la comida y yo empecé a presentar un cuadro de hipoglicemia y realmente me puse muy mal, entonces nos preocupamos, fundamentalmente Íngrid, y al final tomamos la determinación de entregarnos a los seis días porque las cosas se estaban complicando. Estoy seguro que de no haberle fallado, hubiéramos logrado la libertad, sin duda".
LOS PEORES MOMENTOS
Después del intento de fuga, Luis Eladio dice que vivió junto a Íngrid "la represión más terrible que pudimos haber soportado. Cuando me pusieron por primera vez las cadenas me impactó muchísimo, nos encadenaron a un árbol y así duramos años. Nos quitaron las botas y nos mantenían descalzos en los campamentos con todo tipo de enfermedades, con la humillación y atropellos por parte de las FARC".
Otro momento de impacto fue cuando se enteró de la muerte de los 11 diputados del Valle, en junio pasado, y antes, lo había desmoronado la muerte del gobernador de Antioquia y el ex ministro de Defensa que murieron durante la fallida operación de rescate en Urrao, Antioquia.
NO AL RESCATE MILITAR
En cautiverio, Luis Eladio sobrevivió a un infarto, a tres comas diabéticos y a todo tipo de enfermedades tropicales; "la leishmaniasis es una caricia para todo lo que se padece allá", dice este hombre, que recuerda como un tormento para los rehenes la posibilidad de un rescate militar.
"Nosotros sabíamos que una acción dirigida a un intento de rescate, una operación militar en cualquier zona donde nosotros estuviésemos significaba la muerte. Allá no hay alternativa. Si hay un intento de rescate no sale nadie vivo de allá".
Sin embargo, reconoce que las condiciones inhumanas que vivió lo llevaron a pensarlo. "Muchas veces, desde el fondo de nuestro ser deseábamos que sucediera, porque preferíamos la muerte a seguir pudriéndonos en la selva. Y pensábamos que nuestra muerte no solamente era un descanso para nosotros si no para nuestras familias… que luchaban frente a unas paredes de concreto en donde no tenían ni receptividad, ni opción de ayuda ninguna.
Hoy dice que ya no siente rencor por nadie. Ha hecho "borrón y cuenta nueva" con el mandatario y los funcionarios del gobierno que se negaron a recibir a su esposa, Ángela de Pérez, y con sus colegas del Congreso, que la semana pasada irónicamente le hicieron un homenaje.
Contra las FARC, sin concesiones
A pesar de su tono conciliador, y de muchos detalles crueles del cautiverio que hoy prefiere omitir por respeto a las personas que aún continúan secuestradas, Luis Eladio Pérez no hace concesiones a la guerrilla.
Recuerda que en el último video suyo enviado a su familia como prueba de supervivencia, en el que todo el tiempo aparece mirando el suelo en silencio, no quiso hablar "por asco y por rechazo a la guerrilla, asco por los actos inhumanos y rechazo a la práctica del secuestro".
"Las pruebas de vida son un chantaje vulgar que hace la guerrilla para poner a llorar a las familias nuestras viéndonos en una cámara de televisión demacrados, acabados y con lágrimas en los ojos", dice indignado.
"Me parece que es una forma infame de la guerrilla de aprovecharse del dolor de nuestras familias y por eso siempre lo rechacé. Nunca di pruebas de vida. En esa fui obligado, pero jamás me obligaron a decir una palabra", asegura.
La semana pasada, Luis Eladio Pérez acudió al médico en dos ocasiones para realizarse unos chequeos médicos que tenía pendientes.
"Si no iba, mi esposa ya estaba a punto de echarme al monte otro siete años", dice entre risas el ex senador.
Pese a la risa y al buen humor -que no pierde pese a toda la adversidad y las penurias que ha vivido en los últimos años-, el ex congresista del Partido Liberal colombiano afirma que solamente sentirá que realmente ha recuperado totalmente su libertad cuando todos los secuestrados estén libres.
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