POBREZA IGNORADA.
La historia sí se repite
Didacio L. Camargo Gómez
opinion@prensa.com
Hace unos meses, este diario publicó un artículo de opinión en el que hacíamos referencia al abandono que viven desde hace más de 10 años miles de familias en el área bananera de Chiriquí, específicamente en Puerto Armuelles y Divalá. La situación no ha cambiado ni allá ni en el país en general.
Veamos qué ha hecho el gobierno para darle esperanzas a esas personas que perdieron el brillo de sus ojos, pues las lágrimas cesaron y el callo de sus ásperas manos sirvió de entretenimiento para alisarlas, mientras sus pensamientos viajaban por el tiempo dentro de los bananales donde una vez dejaron sus mejores días.
Estoy convencido de que esto no cambiará, al contrario, empeorará; solo hay que ver cómo los integrantes del partido gobernante, hace unos días, realizaron un despliegue publicitario para ensalzar a viejas y nuevas figuras que buscaban un acomodo dentro del colectivo. Se gastaron miles de dólares en eso; inclusive, hasta un diario publicó una tabla de los gastos. Entonces pregunto: ¿de dónde salió tanto dinero?, ¿quién patrocinó tal derroche?, ¿hubo alguien del equipo de Martín Torrijos que le recordara las necesidades de un pueblo que se debate en la pobreza, o acaso el Presidente se acordó que más de medio millón de personas ya casi ni come?
Según cifras oficiales, en el país cuatro de cada 10 personas viven en pobreza (36.8%) y del total de la población el 16.6%, o sea 508 mil 700, está en pobreza extrema.
El desempleo, pobreza, hambre, inseguridad, analfabetismo, transporte infrahumano, entre muchos, son temas de campañas, sí de campaña; nada más hay que mirar cómo esta administración invierte el dinero de todos en obras que solo beneficiarán a unos pocos y que no aliviarán los problemas. Para muestra una cinta, la costera. Si no lo sabía, ahora habrá un buen corredor para los proyectos de millonarios de la Avenida Balboa, 190 millones de dólares en inversión para unos privilegiados que tendrán vista al mar del Sur, el que descubrió Vasco Núñez, que dicho sea de paso aún no sé para dónde quedará viendo.
En 2004 se decía "sí se puede", ahora lo que vemos son viajes y expresiones desgastadas utilizadas comúnmente en las sastrerías, como aquella de "vamos a tomar medidas". Además están las subvenciones que juegan con la dignidad y la miseria humana, fondos educativos convertidos en lucros personales, escándalos de corrupción y el nepotismo de un gobierno caracterizado por improvisaciones e improvisados que mienten y se vanaglorian de su pasado, cuando le rendían tributo a un dictador. La historia se repite.
El autor es periodista
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