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Panamá, viernes 11 de abril de 2008
 

CORRUPCIÓN GUBERNAMENTAL.

Tristeza e indignación

I. Roberto Eisenmann, Jr.
opinion@prensa.com

"La Prensa" ha publicado últimamente dos investigaciones dramáticas de cosas requetemalas hechas por el Presidente, que producen mucha tristeza al país decente, no solo por los hechosdenunciados, sino por las reacciones que han merecido a nivel de involucrados y no involucrados.

Que el joven político Martín Torrijos, el de "cero corrupción", haya sido capaz de lograr con su amigo empresario Ubaldino Real una vulgar botella de 25 mil dólares mensuales de un gobierno de otro país, y que la haya seguido cobrando aun siendo presidente electo de Panamá, es una triste vergüenza para todos los que amamos nuestra nacionalidad (de Luis Blanco podría esperarse cualquier cosa, hasta la de pasarse cinco años más embotellado en la Presidencia actual).

Pero, peor aún fueron las reacciones del ahora joven Presidente. Primero dijo "falso", porque él no firmó el contrato, aun cuando no podía negar propiedad del 40% de la empresa contratante. Luego, Ubaldino dijo algo así como "Blanco nos trajo el negocio"… ¿de cuándo acá recibir un garrafón de 25 mil dólares mensuales sin trabajar es un "negocio"? Blanco, entonces, dijo algo así como "ellos me buscaron a mí; yo simplemente fui un empleado".

Luego, Torrijos afirmó: "yo no soy hijo de papi y mami". Perdone usted, señor Presidente, usted podrá haber tenido una difícil niñez por la ausencia de su padre, pero eso cambió cuando –siendo usted un adolescente– su padre se había convertido en el dueño del país por la fuerza de las armas. Si hay un "hijo de papi" en este país, es usted. Brincó de la nada a candidato del PRD tan solo porque era "hijo de papi". En la podrida, luego de perder las elecciones frente a Mireya (también producto de otro "papi"), recibió un botellón de Dominicana también por ser "hijo de papi", y hoy es Presidente de la República, también por ser "hijo de papi".

Después de esta metida de pata, el Presidente la metió aún más honda con otra declaración: "Tengo el derecho a ganarme la vida". Sí, señor Presidente. Todos (incluido usted) tenemos derecho a ganarnos la vida (subrayo, ganarnos); a lo que no tiene derecho es a que le regalen la vida con un botellón de 25 mil dólares mensuales, por ser "hijo de papi".

Torrijos y socios dieron explicaciones que nada explicaron… y ahora la cosa se desató en Dominicana… así es que este cuento de vulgar corrupción solo se inicia.

Lo más triste es que nuestro pueblo, entusiasmado por su juventud y buena pinta, eligió a Torrijos con un mandato popular claro, basado principalmente en su campaña de "cero corrupción", diseñada al tiempo que cobraba sin vergüenza alguna el botellón extranjero. Dios mío… ¿en quién creer… si hasta los jovencitos están torcidos?

Un viejo político me dijo con el acostumbrado cinismo: "Esta es la solidaridad de la mafia presidencial del socialismo democrático de América Latina: ninguno está nunca en la podrida porque se financian unos a otros, y se tapan sus vagabunderías unos a otros. ¡Vergüenza! ... y, como gritaría un buen amigo… ¡Crooks!

Pero allí no termina la cosa. Balbina, quien ha cumplido con todos los pronósticos que hice con mi "bola de cristal" hace algunos meses (ganó lejos sobre Pérez Balladares, y de candidata a la Alcaldía brincó a la candidatura presidencial en primarias), ante una pregunta sobre la botella dominicana del "hijo de papi", dijo algo como: "¿Cuál es el problema?" O sea, los que el Gobierno nos va a proponer como presidenciales para la próxima contienda... ¿ni siquiera entienden lo que es corrupción? Cómo que "¿cuál es el problema?"... ¿qué tiene de corrupción una botella de 25 mil dólares mensuales de un gobierno extranjero?

Ahora, a otro tema igualmente triste: lo del Club de Yates y Pesca es otra monstruosidad que debe dar vergüenza a todos los accionistas (amigos y no amigos) del club, que pretenden que el presidente Torrijos (con el dinero del pueblo y violando la ley) les pague sus lujosos y millonarios gustos.

Incluso, me cuentan que algunos, hace poco, han comprado más acciones del club porque (con la vagabundería) "será un buen negocio".

Ojalá La Prensa publicara la lista de accionistas del Club de Yates y las fechas en que compraron sus acciones, y los entrevistara uno a uno tal como lo hicieron con el presidente Fundador del Club –Ernesto De la Guardia III– quien, con su acostumbrada honestidad, condenó la vagabundería del Club de Yates y Pesca al extenderse –sin derecho a hacerlo– y un largo etcétera.

¿Qué pasa en nuestro país? ... ¡Hasta cuándo tanta vagabundería junta!

Me pregunto qué sería de este país si no existiera el valiente e independiente diario La Prensa.

¡Despierta, Panamá decente… no dejemos que nos roben lo nuestro!

Que nuestra indignación nos lleve a la acción: comencemos por no elegir a los corruptos de lado y lado.

El autor es presidente de la Fundación para el Desarrollo de la Libertad Ciudadana
© 2007. Corporación La Prensa. Derechos reservados.
 
 
 
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