EVOLUCIÓN ECONÓMICA.
Panamá debe ‘desdolarizarse’
1007302Miguel Ramos
opinion@prensa.com
La declinación del dólar en los mercados internacionales es un fenómeno de larga duración y no de carácter coyuntural como ocurrió en 1995. En ese año las altas tasas de interés aplicadas por el Banco Central de Alemania en función de la reconstrucción económica de Alemania Oriental desviaron grandes flujos de capitales internacionales hacia ese país, lo que debilitó al dólar y fortaleció el marco alemán.
En 2006, el déficit comercial de Estados Unidos sumó la asombrosa cifra de 728 mil millones de dólares, equivalentes al 6.1% del PIB. Esto significa que Estados Unidos es un importador neto de mercancías del resto del mundo, cuando hace apenas 30 años era un país que producía lo que consumía.
Estados Unidos se ha ido convirtiendo cada vez más en una economía terciaria representando cerca del 78% de su PIB. Esto implica que la economía de este país se desindustrializa al generalizarse el fenómeno de la relocalización industrial hacia el resto del mundo.
Las siguientes cifras indican los grandes problemas estructurales de la economía estadounidense: en 2006 el saldo de los beneficios de las inversiones estadounidenses en el extranjero fue inferior a los beneficios de las empresas extranjeras que invirtieron en ese país. Ese era uno de los factores que compensaba el alto nivel del déficit de cuenta corriente; el déficit de cuenta corriente pasó de 140 mil millones en 1997 a 389 mil millones en 2001 y a 834 mil millones en 2006.
Otro indicador es el crecimiento del déficit fiscal que pasó de 2 mil 800 millones en 1970, a 74 mil millones en 1980, a 240 mil millones en 2000 y a 430 mil millones en 2005. Todos estos factores combinados están provocando una crisis de largo alcance que se refleja en la declinación del dólar en los mercados internacionales. Frente a esta situación los bancos centrales más importantes están diversificando sus reservas monetarias y acumulan euros, yenes, depósitos en oro, etc.
En el caso de Panamá, la dolarización se remonta al siglo XIX, cuando una empresa estadounidense construye el ferrocarril transítsmico. Esta obra fue autorizada por el convenio Stephen Paredes de 1847 y avalado por el gobierno de la Nueva Granada. La baja capacidad productiva del departamento de Panamá y de la Nueva Granada facilitó la dolarización. La dolarización se oficializa en 1904, después de nuestra independencia de Colombia, pues el gran impacto económico que tuvo la construcción del Canal sobre nuestra economía se conjugó con la política de la diplomacia del dólar aplicada por Estados Unidos en América Latina en aquella época, sobre todo en la región del Caribe.
Es necesario recordar que en 1856 se firmó el tratado Mallarino–Bidlack que sienta las bases políticas del colonialismo estadounidense, cuando éramos parte de Colombia, y que se consolidó después de la independencia de 1903, prolongándose hasta el 31 de diciembre de 2000. Por tanto, podemos afirmar que la dolarización de nuestra economía es un resabio del colonialismo.
Han pasado más de 150 años y las razones que provocaron la dolarización de Panamá ya no existen. El país cuenta con capacidad productiva y es dueño de toda la zona de tránsito que incluye el Canal. Con una muy bien orientada política de captación de divisas se puede emitir una moneda nacional bastante fuerte y podríamos detener la espiral inflacionaria que ahoga a los asalariados de este país, y encarece los costos de producción de las empresas.
La tesis esgrimida por algunos, de que los panameños tenemos que acostumbrarnos a esta espiral inflacionaria no solo es absurda, sino que parte de la equivocada creencia de que el fenómeno de la declinación del dólar tiene carácter temporal. Tampoco se trata solo de un fenómeno monetario generado por la inversión extranjera.
Los cambios que se instrumentan en la vida económica de los países es el resultado de la necesidad. La dolarización fue el resultado de situaciones no previstas y de condiciones que la hicieron posible. En la época que vivimos la declinación del dólar es el reflejo de la decadencia de un poderoso sistema económico.
Es necesario reconocer que una nueva configuración del mapa geopolítico mundial se está abriendo paso: El resurgimiento político y económico de Asia, con la irrupción de China y la India en el mercado mundial, el sostenido poderío del Japón, de Corea, de Hong Kong, Singapur, Rusia y por supuesto, la consolidación de la Unión Europea. Esta inobjetable realidad abre paso a una nueva situación a escala global y es uno de los factores de la declinación del dólar en el ámbito internacional.
Tomando en consideración estas evidentes realidades, es incomprensible la indiferencia de las altas cúpulas económicas y del Gobierno de Panamá frente a un fenómeno que afecta negativamente a nuestra sociedad.
El autor es economista
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